Estampas fijas de la memoria

  • El artista granadino Juan Vida hace de especialísmo maestro de ceremonias en el Cuarto Real de Santo Domingo con una colección abierta al público hasta finales de septiembre

Una de las referencias más válidas con las que cuenta el arte de Granada desde hace varias décadas es Juan Vida. Un pintor necesario para el conocimiento del arte de esta ciudad por muchas razones. Fue de los primeros que, allá, por los años setenta, supo encontrar los caminos de la pintura figurativa moderna y pisarlos con fuerza para que su trabajo dejara contundentes rodaduras con objeto de que muchos otros supieran a qué atenerse. Más tarde, cuando la plástica contemporánea aseguró sus posiciones y se abrió a horizontes nuevos - a veces, por culpa de iluminados consentidos, estos ofrecieron ciertas perspectivas complejas, esquivas e innecesarias -, el pintor granadino no se plegó a los dictados de modas interesadas, sino que continuó su labor de llanero solitario afianzando un ideario estético lleno de personalidad y trascendencia. En la actualidad, inmerso en una joven madurez creativa, Juan Vida, permanece en esa ruta segura, con una pintura evolucionada desde dentro, desarrollando nuevos conceptos representativos y posibilitando la ilustración de una realidad donde lo mediato y lo inmediato juegan en un mismo escenario.

Ha sido todo un acierto elegir la obra de este artista para poner en valor expositivo este bello espacio histórico del que esperamos tenga un permanente contenido lógico, serio y riguroso. El mundo del arte está muy necesitado de todo; de lo primero de infraestructuras hasta donde llegar sin dificultad pero con mucho criterio. Por eso este espacio podría ser uno de los que ofreciese un programa expositivo permanente, de calidad y gestionado con manos sabias, técnicas y preparadas.

La exposición nos conduce por una buena selección de obras que mantienen vivo el ideario estético de Juan Vida. Por ellas pasa su característica iconografía donde los personajes aparecen inmersos en una escena aséptica que permite romper el hilo argumental de la representación para acceder a otras dimensiones que rozan sutilmente lo pararreal. Elementos de una sociedad inmediata desarrollan un misterioso papel junto a la figura humana, dos constantes en la obra del artista granadino que plantea una hipótesis identificativa sobre esta sociedad en inquietante procesos donde todo puede ser susceptible de todo o, por el contrario, nunca lo máximo fue tan poco.

En la obra de Juan Vida encontramos la metáfora de la existencia; una existencia comprometida con una realidad humana a la que, en bastantes ocasiones, da la espalda; entre ambas existe un distanciamiento que crea inquietud y, ahí, en ese espacio de expectación actúa Juan Vida, posicionando esa escenografía detenida, con espacios vacíos y elementos yuxtapuestos y contrapuestos. La pintura de Juan Vida, personal e intransferible, de pulcra configuración formal, abre muchas perspectivas representativas pero, todavía más juega con el concepto, con la significación de un pernsamiento o de un recuerdo que él transcribe sin pretender trascender un episodio deslumbrante, sino una realidad comprometida con un estado de emoción, con una mirada hacia dentro donde lo evocado se viste con los tejidos de lo real, creando una imagen con esa realidad provocando abiertamente a la mirada.

Juan Vida pinta imágenes que estaban fijas en la memoria. Ha roto varias líneas argumentales de historias pretéritas con escenas, elementos constitutivos y personales que vivieron un tiempo pasado y que formaron parte de la vida del artista o que estuvieron muy cerca de él en su imaginario cercano y que, ahora, las rescata haciéndolas coincidir en un escenario pictórico nuevo donde todo permanece como en una bella nebulosa onírica.

Este Cuarto Real de Santo Domingo, bella herencia de un pasado eterno, se viste de gala para ejercer una función importante en el tejido cultural de Granada; la obra del artistaJuan Vida ha actuado de especialísimo maestro de cermonias, mostrando sus poderosas maneras artísticas; ese testimonio imperecedero de un arte que el artista granadino ha hecho único y ha conseguido posicionar en los establecimientos seguros de una madurez creativa absoluta. Contenido y continente se unen para mostrar un arte verdadero del que nadie puede ser indiferente.

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