'Estómago', una receta con sexo, ironía y poder

  • El cineasta brasileño presenta la cinta ganadora de la última Espiga de Oro

Gastronomía, dosis de sexo, drama y algo de humor negro. Esos son los ingredientes con los que el cineasta Marcos Jorge ha aderezado Estómago, un filme que se estrena este viernes y en el que el brasileño explora la relación entre comida y poder a través de su protagonista, Raimundo Nonato.

Inspirada en un relato breve de Lusa Silvestre, Estómago narra la historia de Nonato -al que da vida el actor Joâo Miguel-, un personaje aparentemente entrañable e ingenuo que encuentra en la cocina una forma de conseguir un techo bajo el que dormir, poder social y sexo.

"La libertad es hacer aquello que uno ama, y Nonato se queda sorprendido de sí mismo cuando empieza a cocinar. Descubre que cuando trabaja con los alimentos es el único momento en el que se siente libre", explicó el director.

Formado como cineasta en Italia, y con Marco Ferreri, Sergio Leone o Fellini como referentes cinematográficos, Marcos Jorge ha creado un filme en el que, de manera sutil, se adivinan también las formas de la sociedad brasileña actual: opresión, corrupción, pero también la voluntad de superar las dificultades.

"Hubo una época en la que en las películas europeas se sabía hablar de los grandes problemas de manera ligera, ahora parece que los festivales internacionales tienen muchos prejuicios contra las comedias, y creo que este género también sirve para mostrar la realidad", explicó Marcos Jorge.

Estómago, sin embargo, no ha pasado desapercibida en su recorrido por los festivales europeos. Ha recibido la Espiga de Oro y el premio Pilar Miró al mejor nuevo director en la Seminci de Valladolid, donde también se alzó con el premio de la juventud y se reconoció a Joâo Miguel como el mejor actor -ex aequo con Unax Ugalde-.

Alejada de los "típicos filmes gastronómicos donde todo es dulce y agradable", el filme de Marcos Jorge busca la "visceralidad", de ahí que la cinta sea como un "recorrido por el sistema digestivo, que comienza en la boca y termina en el culo, una zona del cuerpo que en Brasil es 'preferencia' nacional", comentó el director.

Uno de los temas que también afecta al país -menos irreverente, por otro lado-, es la herencia cinematográfica que dejaron los años sesenta en Brasil, con cintas copadas de pornografía y "palabrotas", un legado "con el que los directores actuales tienen que lidiar", subrayó Marcos Jorge.

Así, Estómago -el primer largometraje de ficción del brasileño-, se aleja de tal escuela para adentrarse en la "obsesión" del director por la gastronomía y sus diferentes culturas, un factor "muy poco explorado en el cine brasileño y al que en la película se ha dado una doble lectura", apuntó.

Rodada en localizaciones reales -incluso en una cárcel- y coproducida con Italia, el filme contó con un presupuesto "discreto", algo que, según aseguró el director "no afectó en la calidad de la cinta, aunque fue necesario trabajar a un ritmo más rápido de lo habitual".

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