Colección Grandes Maestros Españoles

Europeísmo y casticismo todo en uno

  • sexta ENTREGA Consigamañana el disco dedicado aBoccherini por sólo 1 euromás al comprar su periódico

El carácter internacional de la Monarquía española en los tiempos modernos, con intereses políticos y territoriales por toda Europa, propició desde los tiempos de Carlos V la incorporación a la vida musical peninsular de músicos procedentes de otras tierras. Si en los siglos XVI y XVII fue el entorno franco-flamenco el que nutrió de cantores, instrumentistas y compositores a las capillas reales, durante el siglo XVIII fue Italia el origen de una interesante y renovadora migración musical, auspiciada por los intereses italianos de Felipe V y de su esposa Isabel Farnesio. Tras la llegada de los Trufaldines a Madrid y con ellos de la ópera italiana, los oídos españoles se acostumbraron a las nuevas armonías y los virtuosismos canoros italianos, abriendo camino para que muchos artistas itálicos viesen a España como un buen mercado para sus tareas. El ejemplo de los filarmónicos monarcas Felipe V y Fernando VI cundiría también entre las principales familias aristocráticas, que empezaron a dotarse de pequeñas orquestas fijas y a organizar eventos musicales en sus palacios.

Éste era el panorama que vio la llegada a Madrid de Luigi Boccherini en 1768, atraído desde París por las buenas perspectivas que le ofreciera el embajador español conde de Fuentes. Durante casi veinte años trabajó para el hermano de Carlos III, el infante don Luis, gran aficionado a la música de cámara. A su muerte Boccherini afrontaría otros veinte años de incierta existencia, con una pensión de Carlos III, las gratificaciones de la corte prusiana a la que enviaba su música y empleos estacionales para los duques de Osuna y marqueses de Benavente. Falleció en Madrid en 1805.

Boccherini ha pasado a la Historia fundamentalmente por sus aportaciones imprescindibles al terreno de la música de cámara. Es, junto a Haydn, el mayor y mejor cultivador del cuarteto de cuerdas del siglo XVIII, pero con todo es el verdadero creador del quinteto de cuerdas, algunos con dos violas y otros (los más) con dos violonchelos. Como se puede apreciar en la espléndida y briosa grabación que nos ofrece el Quintetto Boccherini, el virtuoso del chelo que fue el compositor de Lucca asoma en las exigentes partituras del primer chelo, que asume a veces un carácter claramente concertante. Al intenso y haydniano quinteto op. 20 nº 3 se le añaden los ecos casticistas del electrizante fandango y de las tonadas populares del op. 50 nº 2 y del op. 30 nº 6 respectivamente.

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