Eva Yerbabuena frente a su verdad

  • La bailaora granadina, una creadora que nunca ha dejado de interrogarse a sí misma, estrena el viernes en el Festival de Jerez 'Apariencias', un espectáculo que se verá en la Bienal de Sevilla

El próximo viernes 19 de febrero, a pesar de las dificultades que atraviesa el coliseo, se inaugurará en el Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera la XX edición de su Festival de Flamenco y Danza Española. Un festival que ha visto crecer, para florecer o para apagarse, a toda una generación de bailaores y bailaoras. Entre ellas, siempre en ascenso, no ha faltado nunca Eva Yerbabuena, quien, desde antes incluso de crear su propia compañía, en 1998, había debutado en el Villamarta como coreógrafa con La garra y el ángel. Allí, al igual que en la Bienal de Sevilla, se ha podido seguir paso de la rica y a veces controvertida trayectoria de la bailaora granadina, desde Eva, su primera creación, hasta Ay!, pasando por 5 mujeres 5, La Voz del silencio, A cuatro voces, El huso de la memoria, Lluvia o Federico según Lorca.

Pieza tras pieza se ha ido viendo la evolución de una artista inquieta (la más completa de su generación según la crítica) que no ha cesado nunca de investigar, de leer -pasando de Vicente Aleixandre a Lorca, de Platón a Schopenhauer…- y de interrogarse a sí misma, a pesar de que su baile, por sí solo, la había conducido a las máximas cotas casi desde sus comienzos, como demuestra la concesión en 2001 del Premio Nacional de Danza.

Ahora, con los cuarenta bien cumplidos, dos hijas y una enorme madurez artística, Eva Garrido, La Yerbabuena, sigue haciéndose preguntas y, como su amiga, la llorada coreógrafa alemana Pina Bausch, le enseñó que "todo es posible en un escenario", ella trata de llevar esos interrogantes a la escena, aunque eso signifique arriesgarse a transitar por terrenos menos conocidos y en ocasiones muy criticados por el mundo flamenco.

Y tal vez sea eso, la sempiterna y vana discusión sobre lo que es o no es flamenco, el cansancio de esa imagen de mujer morena con bata de cola con que se identifica a la bailaora en casi todo el mundo, lo que la ha llevado a intentar discernir la verdad dentro del follaje que la recubre. O lo que es lo mismo, a dejar de plantearse su cultura como un nacionalismo para ver lo que hay de elección personal en ella, consciente de que a veces hay que deshacerse de los rasgos superficiales para permanecerle fiel.

"En Apariencias he querido llegar a mi verdad de artista y de persona siguiendo el camino inverso. Normalmente uno se va quitando cosas hasta quedar desnudo pero yo quería partir de lo más profundo, de la muerte, siempre igualadora, que es lo que queda cuando uno se despoja de todas las capas que nos han ido poniendo, para ir descubriendo poco a poco lo que me define y lo que hace que me sienta realizada, que no es otra cosa que el flamenco. Y lo he hecho así porque la muerte para mí no es ningún final sino una resurrección", dice la granadina.

La referencia a la muerte ha llevado a Eva Yerbabuena a incluir imágenes tan impactantes como la de la propia bailaora sin pelo, así como a extender esta ansia de desnudez al mundo absurdo, violento y catastrófico que nos rodea y que, afirma, "cada vez nos está afectando más, impidiendo que seamos lo que queremos ser".

Para esta difícil aventura que verá la luz el próximo viernes como apertura del Festival de Jerez y que ella asume por completo como directora artística, Yerbabuena ha contado con un gran equipo en el que se encuentran algunos de sus colaboradores habituales. En primer lugar, Apariencias cuenta con la composición musical y la guitarra de Paco Jarana, garantía siempre de trabajo meditado y bien hecho, que ha reinterpretado brillantemente algunos ritmos flamencos, como la petenera o la malagueña, en una banda sonora en la que también ha colaborado, con una pieza, el percusionista Antonio Coronel. Las voces, siempre fundamentales en los trabajos de Yerbabuena, son las de José Valencia, poderosa y amiga, y la de Alfredo Tejada, acompañados esta vez por los acentos africanos de Alana Sinkëy, cantante originaria de Guinea-Bisau, aunque nacida en Portugal, solista del grupo CosmoSoul.

Y para representar ese mundo aparente que la rodea, lleno de máscaras reales y metafóricas, la artista ha vuelto a rodearse de un cuerpo de baile masculino formado por cuatro bailaores de primerísima categoría: el joven jerezano Fernando Jiménez, Ángel Fariña, David Coria (entre otras cosas, solista del Ballet Flamenco de Andalucía) y, representando al poder, el que fuera primer bailarín del Ballet Nacional de España y uno de sus colaboradores en los últimos tiempos, Christian Lozano.

Los amantes del flamenco y del baile de Eva se alegrarán también de saber que Apariencias, si bien dice la artista que "la bailaré como la siento hoy", termina con una soleá impresionante de ritmo; la ya mítica soleá que todos le piden a Eva Yerbabuena.

Las localidades del Villamarta está ya prácticamente agotadas, pero el espectáculo se podrá ver también el 12 de septiembre en la próxima Bienal de Sevilla, y a juzgar por el número de programadores que han confirmado su asistencia, en otros muchos escenarios de todo el mundo. Lógico, tratándose de una de las grandes creadoras del flamenco actual.

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