Los Evangelistas se quejan del trato recibido por parte de Bob Dylan

  • Eric Jiménez, batería de la banda granadina, afirma que el equipo que rodea al artista de Minnesota saboteó su actuación

Eric Jiménez es uno de los músicos más reconocidos del rock granadino. También el más lenguaraz y el más polémico. Comenzó a principios de los ochenta ocupándose de las baquetas de KGB, uno de los grupos pioneros del punk español, y antes de que acabara la agitada década formaba junto a Antonio Arias, entonces autoexiliado de 091, los seminales Lagartija Nick. Ya en los 90 sería reclutado como batería definitivo de Los Planetas, y últimamente forma parte, junto al propio Arias, y los planetas Jota y Florent, de Los Evangelistas, que a la sazón fueron los elegidos para ejercer de teloneros en el concierto que ofreció Bob Dylan en Granada el pasado miércoles.

Cierto es que el sonido desplegado por Los Evangelistas en el Palacio de Deportes, un recinto de difícil acústica y desde luego no el mejor para un concierto, no fue el ideal, pero es algo habitual y comúnmente aceptado que los teloneros suenen con menor nitidez que el artista principal. También algo contra lo que parece haberse rebelado el batería, que probablemente anoche, cuando terminado el concierto y hechas las subsiguientes celebraciones, decidió expresar sus quejas al respecto en su muro de Facebook, no imaginaba la repercusión que sus palabras iban a tener durante el día de ayer.

El texto lleva el sello socarrón y un punto sarcástico que caracterizan las diatribas de Eric, un tipo sin pelos en la lengua y poco recomendable como diplomático. Las reacciones no se han hecho esperar, y tanto detractores como seguidores se han sumado a una polémica que saca a la luz viejas dicotomías del mundo del rock. ¿Son ciertas todas las vejaciones a las que las grandes estrellas someten a sus teloneros? ¿Realmente actúan los grandes del rock con tanta premeditación? ¿Es un buen negocio para los artistas nacionales, pequeñas estrellas en su ámbito, asumir el papel de comparsa de otras de brillo universal? ¿Es posible una relación amable y colaboradora entre el artista principal y los teloneros? El debate daría para una tesis y en cualquier caso está servido.

Querido Dylan. Con el prestigio que usted tiene y el gran talento, ¿qué necesidad tenía de no dejar probar sonido a los invitados, desconectar el 80% de los altavoces, descompensar el equipo para que la gama de frecuencias fuera horrible, cambiarnos de camerino para que no cruzarse con nosotros y mandar en cada canción a gordos gorilas americanos amenazando a nuestros técnicos de manera violenta? ?Luego aparecerá algún listo diciendo ¡qué diferencia de sonido entre los guiris y los granadinos! Esto no es limpio. Para eso quieren las estrellas los grupos invitados, para machacarlos y que tenga la gente un punto de referencia y ellos queden como el ejemplo de sonido perfecto... En cuanto a su interpretación me pareció magistral. Ya me hubiese gustado escucharlo en las condiciones que mis compañeros y yo tuvimos que tocar. ¿Para eso lleva tanto personal, para que nos partan la boca si intentamos dar un concierto digno en la ciudad donde nos ha visto crecer? Querido viejo huraño, bailaré sobre tu tumba.

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