Fallece Jesús Franco, artista 'maldito' y pionero del cine de serie B español

El prolífico director de cine madrileño Jesús Franco, considerado el pionero en el cine B español, falleció ayer en Málaga, a los 82 años, después de haber sido hospitalizado el pasado miércoles al sufrir un ictus. El cineasta, afincado en Málaga, fue ingresado en la clínica Pascual de la capital y murió en la mañana de ayer, informó Kike Mesa, que rodó en el 2007 el documental Jesús Franco. Manera de vivir.

Mesa, que mantuvo en los últimos años una estrecha relación personal y profesional con Franco, explicó que permaneció semiinconsciente en los últimos días y no pudo disfrutar de una de sus pasiones, el tabaco, por lo que se ha cumplido lo que auguraba con su particular humor: "Como deje de fumar, me muero".

El cineasta será incinerado en la más estricta intimidad, por su propio deseo, aunque en los próximos días se convocará un acto público para despedirlo. Los restos fueron despedidos en la clínica Pascual de Málaga por Carmen Montes, una de sus actores fetiche de los últimos años, y por Kike Mesa. Franco había comunicado expresamente que al morir no deseaba que se celebrara un velatorio ni que se instalara una capilla ardiente porque le parecían "chorradas", explicó Mesa, quien recordó que tampoco quiso que se celebraran estos actos cuando murió el año pasado su esposa, la actriz Lina Romay.

Sin embargo, en los próximos días se convocará un acto al que podrán asistir todos los que quieran para dar su última despedida al cineasta y en el que sus cenizas podrían ser esparcidas en el mar frente a Torremolinos, localidad en la que residió durante casi cuarenta años, o en algún lugar relacionado con el cine.

Además de Mesa y Montes, a este acto está previsto que asistan el actor Antonio Mayans, que participó en numerosos títulos de la filmografía de Franco, y el productor Ferrán Herranz, que produjo su última película, Al Pereira vs Alligator Ladies.

Profundamente afectado por la muerte el año pasado de "su esposa, amante, secretaria y diva", la actriz Lina Romay, el cineasta quiso seguir viviendo "en un rodaje permanente" hasta el último momento, y de hecho dirigió sus últimas cintas el pasado verano.

"Al morir Lina, quería hacer cosas a todas horas para no pensar, y cuando hablábamos de ella nos pedía que cambiáramos de tema", apuntó Kike Mesa, que ha tenido estos años largas conversaciones con Franco en las que éste sacaba su divertida faceta "cascarrabias" y mostraba su inmensa sabiduría cinematográfica.

Cuando enviudó, sus allegados le recomendaron que ingresara en una residencia, pero él prefirió seguir en su vivienda cuidado por una asistenta, quien muchos días tenía que acompañarle visionando una película tras otra "hasta las tres de la madrugada".

Especialista en cócteles de terror, erotismo, fantasía y aventuras, este hombre "enamorado del cine" rodó en toda Europa y ningún género le fue ajeno, aunque se decantó por el erótico y el fantástico, e hizo acopio de un abundante listado de seudónimos: Jess Franco, Clifford Brown, James P. Johnson, Jess Frank, según recordó ayer la Academia de Cine. Al margen de los circuitos comerciales, acababa de estrenar Al Pereira vs Alligator Ladies.

Por su larga, rica y variada filmografía, y por su absoluta entrega a la profesión fue Goya de Honor 2009, galardón que recogió acompañado de la que fue su compañera y aliada, la actriz Lina Romay, que empujaba con delicadeza la silla de ruedas en la que este gurú del cine de serie B patrio estaba postrado.

También actor, el tío Jess, nombre del corto documental dirigido por Víctor Matellano, vivió por y para hacer películas y su estímulo siempre fue "entretener al personal". "El cine es un divertimento maravilloso por su capacidad de sacar a la gente de su vida corriente y, por unas horas, provocarle sensaciones que de alguna manera le puedan ayudar. Este medio es el vehículo más impresionante de transmisión de emociones, que es lo que a mí me interesa", declaró.

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