Familiares y amigos despiden a Semprún en Garentreville

  • El escritor fue enterrado en la intimidad en una pequeña población a una hora de París

El escritor español Jorge Semprún, que falleció el martes en París a los 87 años, fue enterrado ayer en la intimidad en Garentreville, una pequeña población a una hora de la capital francesa, donde el intelectual tenía una casa de campo. El ataúd de quien fue uno de los pensadores más importantes y lúcidos del siglo XX llegó al pequeño cementerio de Garentreville envuelto en la bandera tricolor de la República española, como era su deseo.

Miembros de la familia y amigos cercanos, entre ellos el expresidente del Gobierno español Felipe González y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, asistieron a las exequias del novelista, ensayista y exministro de Cultura.

Los restos de Semprún -que optó por escribir la mayoría de sus obras en francés, pero sin abandonar nunca la nacionalidad española- descansan ahora junto a los de su segunda y última esposa, Corinne, con quien contrajo matrimonio en 1958 y con quien tuvo cinco hijos.

Pero antes de que la tierra lo cubriera, algunos de los asistentes -no más de medio centenar de personas- evocaron momentos de la vida de Semprún, quien fue miembro de la resistencia en Francia, preso en los campos de concentración de la Alemania nazi, dirigente clandestino del Partido Comunista español y ministro de Cultura de 1988 a 1991.

En su homenaje, Javier Pradera, amigo y exdirigente del Partido Comunista, recordó sus años en la clandestinidad en Madrid, y dijo que había visitado hace unas semanas a Semprún en el hospital, intercambiando recuerdos en español. "A Jorge le gustaba" hablar en este idioma, afirmó.

"El único homenaje que puedo hacerle, que podemos hacerle, es leerle y releerle", dijo, con voz temblorosa y los ojos llenos de lágrimas, Florence Malraux, hija de André Malraux (uno de los grandes ministros de Cultura de Francia), amiga de la familia "desde hace 40 años".

Semprún "deja recuerdos de amistades, recuerdos afectivos, recuerdos literarios, recuerdos gastronómicos", indicó el periodista Bernard Pivot, presentador del programa literario más famoso de la televisión francesa, Apostrophes. "Era un amigo íntimo, el único escritor que era mi amigo", afirmó Pivot.

En el sepelio también se leyeron extractos de su libro de memorias El largo viaje.

Con su muerte se pierde algo que, como decía Semprún, no cabe en los libros: "el olor a carne quemada" que lo impregnó en el campo nazi de Buchenwald.

El sábado, París se despidió de Semprún en un emocionante homenaje en el patio del liceo Henri IV, cerca de la plaza del Panteón, donde estudió a su llegada a Francia a fines de los años 30.

En el homenaje a quien ha sido calificado como "una de las grandes memorias del siglo XX", al que asistieron personalidades de la vida cultural y política francesa y española, la ministra de Cultura entregó a la hija de Semprún la Orden de las Artes y las Letras de España.

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