Fantasías en color negro

EL negro, el no color, puede llegar a veces a ser todo. Sobre él se puede volar sentado encima de la gran bala de un cañón y hasta se pueden descubrir los tesoros que se guardan escrupulosamente en el interior del vientre de una ballena . El Teatro Negro Nacional de Praga desplegó anoche sus mejores trucos y efectos visuales en el Centro Medina Elvira de Atarfe para contar lo locas y disparatadas que son las aventuras de El barón Munchaussen, un tipo ideado por el escritor K. Bürger y que hasta Woody Allen se atrevió a llevar al cine y que tenía hábitos tan... ¿peculiares? como son pasear por la Luna, salir de una ciénaga sacándose tirando de su propia coleta (o de los cordones de sus botas), cabalgar sobre un caballo cortado por la mitad, encender la mecha de un fusil gracias a su nariz o, por supuesto, jugar con los espectadores que acuden cada día al teatro.

La compañía que dirige Pavel Marek, gran asidua a los escenarios españoles, quiso demostrar ayer sobre el escenario lo internacional que puede llegar a ser su propuesta, en la que las palabras se quedan sólo en los comentarios de la voz en off del actor Paco Plaza que actúa como narrador. Así, todo el protagonismo se queda para los juegos de luces, las películas de dibujos animados y cortometrajes de ficción y todo el despliegue de efectos visuales que, proyectados sobre un grueso telón negro, consiguen crear escenarios imposibles que dejan al aire todo un mundo de fantasía.

Después de su paso por Atarfe, El barón de Munchaussen recorrerá varias ciudades españolas, algo que lleva haciendo desde hace casi veinte años con todos sus nuevos espectáculos. Todo en busca de la sorpresa, de captar con sonrisas la atención del público y de crear un mundo paralelo de fantasía.

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