García León hace una alegoría de la España de la corrupción

Cuando la realidad se convierte en una exageración constante, la ficción necesita reinventarse, y eso es lo que se propone Selfie, de Víctor García León, un autorretrato de España a lo largo de 2016, presentada ayer en el Festival de Málaga dentro de la competición oficial.

La película, rodada cámara en mano y con poco presupuesto, hace el seguimiento de Bosco, el hijo de un ministro imputado por corrupción, desde que lo expulsan de su chalet de la lujosa urbanización madrileña de La Moraleja hasta que entra a pedir trabajo en la sede de Podemos.

Entre medias, un extraño idilio con una militante ciega que le busca casa y ocupación y una disputa por "amor" con otro compañero activista.

"Hemos hecho una alegoría subnormal de España", explicó el director.

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