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Garrone y Chang-dong triunfan en Cannes con sus metáforas políticas

  • El director italiano y el cineasta coreano presentan 'Dogman' y 'Burning' en la décima jornada del festival

El director italiano en la presentación de 'Dogman'. El director italiano en la presentación de 'Dogman'.

El director italiano en la presentación de 'Dogman'. / Franck Robichon/efe

El italiano Matteo Garrone y el coreano Lee Chang-dong puntuaron directamente para entrar en el palmarés del Festival de Cannes con Dogman y Burning, dos brillantes historias de amor y justicia que se pueden interpretar como sendas metáforas políticas de sus respectivos países.

El director de Gomorra, que ha sido distinguido en dos ocasiones en Cannes con el Gran Premio del Jurado, parte de un suceso que conmocionó el país en los años 80, cuando un pequeño delincuente mató cruelmente a un boxeador.

El esperado regreso del coreano se apoya en el actor debutante Jun Jeong-seo

En Dogman evita la parte cruenta y narra la historia de un hombre sencillo, inocente, que se dedica a cuidar perros (un extraordinario Marcello Fonte) y mantiene amistad con un boxeador cocainómano (Edoardo Pesce), que atemoriza a todo el mundo en la pequeña localidad costera donde viven. Las humillaciones a las que lo somete, llevarán al personaje de Fonte a que tome medidas radicales.

Más que una historia de venganza es una historia de justicia, dijo hoy el realizador, que comenzó a escribir el guión hace 13 años.

Garrone, de 49 años, se aleja de la noticia real para construir una historia más humana, la de un padre que cuida amorosamente de su hija, intenta estar bien con todo el mundo, inclusive el matón, y que finalmente toma decisiones extremas por haber caído atrapado en un mecanismo de violencia.

El protagonista, dijo el realizador, le remite a uno de los grandes mitos del pasado, Buster Keaton. "Es un personaje casi de cine mudo", apuntó Garrone, quien evita mostrar a un hombre bueno que se convierte en monstruo, sino destacar su enorme humanidad.

"Es una historia que podría suceder a cualquiera de nosotros", explicó el realizador, que evitó comentar la lectura política de la cinta, un aspecto relevante especialmente porque su película habla del odio al más débil y cómo estalla cuando las personas se ven despojadas hasta de su dignidad, pero sobre todo por la situación política que atraviesa su país, donde la ultraderecha que fomenta la xenofobia ha conseguido una amplia presencia en el Parlamento en las últimas elecciones y está negociando su participación en el Gobierno.

Mucho más sutil, sin embargo, es la metáfora que trajo hasta el certamen el coreano Lee Chang-dong, quien en Burning construye un thriller partiendo de Barn Burning, un relato corto de Haruki Murakami que fue publicado en "The New Yorker".

El esperado regreso del cineasta, que en 2010 se llevó el premio al mejor guion en el certamen francés por Poetry, se apoya en la debutante Jun Jeong-seo para encarnar a una joven que busca el sentido a la vida, que sale de la aldea de la que proviene y comienza a trabajar de forma precaria en Seúl. Allí se reencuentra con un paisano, Yoo Ah-in, que aspira a ser escritor pero que sale adelante con pequeños trabajos. La pareja se enamora, pero su relación se verá trastocada con la aparición de un joven rico y atento (Steven Yeun), que esconde sus verdaderas intenciones tras una máscara de amabilidad y generosidad.

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