Gerardo Vera abandona el Centro Dramático Nacional

  • El director dice que "hay que saber irse y no aferrarse a los cargos" institucionales

Gerardo Vera (1947) es "multidisciplinar", fantasioso y todo lo inquieto que le permite su mala salud de hierro. Cuando el día 31 abandone el primer teatro del país, es decir, el Centro Dramático Nacional (CDN), después de 8 años al frente, su plan será "propagarse" no sólo por la escena sino volver a la ópera y al cine.

"Hay que saber irse y no aferrarse a los cargos", subraya el madrileño en el despacho que dejará, en cumplimiento del Código de Buenas Prácticas del que se dotó Cultura, el mismo 31 para que lo ocupe su sucesor al frente del CDN, Ernesto Caballero.

Aunque él no tiene "queja" porque ha disfrutado el privilegio de la "absoluta autonomía e independencia" y el apoyo de los tres ministros a los que ha "sobrevivido", sí separaría "teatro y política".

"Es un error depender del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM). Los centros públicos como el CDN deberían ser fundaciones con patronatos que garantizaran la continuidad, independientemente de las legislaturas", dice.

El código le parece bien "en teoría" pero tiene sus dudas respecto a su aplicación: "Uno de los problemas de este país es que es muy de capillitas y que se reúnan para decidir quién es el mejor candidato... me parece la parte perversa".

Ópera con Il trovatore y Zubin Mehta y Medea y Violeta Urmana, cine con una historia de la Guardia Civil, teatro con Ibsen... los proyectos que esperan a Vera a su vuelta "a lo privado" son tantos que está absolutamente feliz.

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