Gómez Rufo: el amor que la medicina esconde

  • El novelista presenta 'La noche de tamarindo', un thriller que desempaña la historia de un rico obsesionado por la estética

Lo que pareciera una historia llena de hipocresía, en la que los personajes sólo se preocupan por la estética y el dinero, termina siendo una novela que llama a la reflexión y pone énfasis en la verdadera importancia del amor y la felicidad en la vida. La noche del tamarindo del escritor madrileño Antonio Gómez Rufo, Premio Lara por su anterior obra El secreto del rey cautivo, narra la historia de "un personaje multimillonario que por tener todo el dinero del mundo cree poder comprar la medicina para conseguir la longevidad en la vida, cuando se da cuenta de que la felicidad consiste en el amor por uno mismo y por los demás".

Gómez Rufo presenta en Granada su última novela que, entre la ficción y la realidad, pone de manifiesto la situación actual de la sociedad, los problemas del cambio climático, el I+D, las posibilidades de la medicina biogenética para prolongar la vida y la excesiva preocupación por la apariencia física. Todo esto sirve de telón de fondo en una entrañable historia que cruza como en la vida misma sus pasajes como la soledad, el destino, el azar y el amor.

La noche del tamarindo es un thriller que "engancha" y que, con unos fundamentos investigados y contrastados de los avances de la ciencia, se proclama como una novela universal que envuelve aventuras escenificadas en más de 20 países. La obra permite al lector conocer lugares y anécdotas de la vida con grandes lujos, además de entretener y divertir en el mejor "puzle" que ha confeccionado el autor.

En cerca de 500 páginas Gómez Rufo tiene un objetivo principal, y es hacer llegar un mensaje que "nos afecta a todos". Cada una de sus novelas surge a partir de algo que le sugiere o le preocupa. Se confiesa un cotilla y un observador. Y, por ello, a partir de lo que ve o escucha, piensa una historia que contar. En esta ocasión llama la atención sobre lo importante que es estar a gusto consigo mismo y no con su edad, ya pueda ser tan perjudicial como beneficioso.

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