'Graná', ese lugar donde refugiarse

  • El Grupo de Expertos Solynieve se pone serio ante el mundo que nos rodea y lanza un nuevo álbum con las ideas más que claras. La reconquista del trono ha empezado.

De Graná y, desde ahí, al fin del mundo. Igual que un rey moro que lamenta y llora lo lejos que le queda ya su tierra hasta que decide volver a sus brazos, el Grupo de Expertos Solynieve ha creído que casi cuatro años era demasiado tiempo para estar en silencio. El eje de la tierra (El Ejército Rojo, 2012) es sólo el principio de su reconquista.

Por la decena de canciones que dan forma a este segundo disco de la banda granadina serpentean buenas lecciones de folk rock americano, de country y de rock andaluz; influencias que se han mantenido intactas desde que Montero Castillo y Aguirre Suárez comenzaron juntos su andadura allá por 2006 y que han terminado por crear un sonido propio tan 'experto' que ya bien podría decirse que hasta se han licenciado.

El eje de la tierra es el resultado de un mundo "al que le ha pasado lo que le ha pasado" y ante el cual no quedaba más remedio que reaccionar, reflexiona Aguirre Suárez o, lo que es casi igual, Manu Ferrón (voz y guitarra eléctrica de la banda). "Nuestro primer disco [Alegato meridional] reivindicaba un modo de vida tranquilo, una forma relajada de entender las cosas. Se habló de indolencia y pereza, y para nada ésa era nuestra intención; sencillamente creíamos que era mucho mejor abordar los problemas de una forma diferente a la que se hace. La progresión y un mundo que está cada vez más convulso, gris y feo nos obliga a tener un posicionamiento diferente respecto a las circunstancias. Aunque nuestra propuesta es esencialmente la misma, hacemos una crítica mucho más profunda, mostramos más desencanto y perplejidad, señalamos más lo que no nos gusta", confiesa.

Cambia el planteamiento del grupo, aunque el sonido se mantiene prácticamente intacto. Las canciones, vengan firmadas por quien vengan, llevan el sello de la banda, y aunque algunas como El evangelio (según Pablo) o Tú, misionero de Dios puedan parecer en un principio demasiado místicas o grandilocuentes, en realidad no encierran sino una historia de amor, íntima y en primera persona. Pero el amor a lo grande, el que se escribe en mayúsculas, se lo reservan a su ciudad.

La nueva Reconquista de Graná, el tema que abre el álbum y el único escrito alalimón por Montero Castillo y Aguirre Suárez, lleva camino de convertirse casi en un himno. Cuentan que "salió rapidísimo en una mañana súper bonita" y hay que creérselo porque no se podría entender que algo con tanta alma surja con premeditación y alevosía. "J y yo llegamos con las guitarras acústicas, cada uno con una idea, y se conjuntaron a la perfección. En cuanto la enseñamos al grupo y la cogieron, ya servía. Fue instantáneo", cuenta Ferrón.

"Y por la noche me meto en el sobre y me acuerdo cuando estaba yo en Graná, qué a gusto estaba yo en Graná. Y por la mañana me levanto de la cama pensando cuando volveré a Graná", cantan. Pero esa necesidad de vuelta es tan fuerte que hasta trasciende lo físico: "Creo que la canción tiene un mensaje potente muy explícito y sin ningún tipo de ocultación; habla del exilio interior, de decir que quieres sentirte aquí igual de bien que te has sentido siempre, que cuando mires algo veas lo que hay y no lo que te intentan hacer ver, y que nadie debe impedirte que avances. Se trata de usar Granada como la concreción de un algo superior y más grande, de un mundo que se está yendo por unos derroteros que no nos gustan nada y que nos están llevando a una rebelión no tan pacífica como la que cantábamos en el primer disco. Granada tiene un sentido continuista, invita a la permanencia".

Y es que el factor granaíno es ya más que una seña de identidad del grupo. Eligieron como nombre Solynieve, la marca turística por excelencia de la ciudad; su logotipo 'oficioso' es una granada -de las que se comen, no de las que hacen guerras-; y en su primer disco, Alegato meridional (El Ejército Rojo, 2006), el mismo en el que cantaban eso de "te lo dijo rojo como un pimiento", la portada bien habría podido colar en cualquier tienda de artesanía como una loza de cerámica de fajalauza.

"Granada es materia literaria y es la manera de concretar tus preocupaciones más universales a través de una realidad que conoces, que dominas y en la que te sientes cómodo. Aunque es muy determinante en el uso del lenguaje, que te lleva a reproducir incluso hablas concretas pateando un poco la gramática, nos interesa mucho porque tiene un gran poder expresivo. Una ciudad tan rica nos permite enfocar las cosas desde muchos puntos de vista, es un comodín, el eje sobre el que gira casi todo, unas veces meditadamente y otras improvisadamente. Nos sirve como protección para el grupo, como una manta que nos cubre", asegura el (altamente granaíno) músico.

Ferrón, que en este nuevo disco se ha lanzado a ponerse más frente al micrófono, comparte estado de gracia con el resto de expertos. Montero Castillo, alter ego de J de Los Planetas, a la voz y a la guitarra eléctrica y acústica, está radiante demostrando lo bien que sabe echar mano del noble oficio de escribir buenas canciones. Víctor Lapido (Lagartija Nick) a la guitarra eléctrica, Antonio Lomas (Lori Meyers) a la batería y percusiones, Miguel López (Lori Meyers) al bajo y Raúl Bernal (Jean Paul y Lapido) a los teclados completan el dream team. Claro, que tanto doblete por parte de casi todos los miembros de la banda hace que cuadrar agendas de conciertos se convierta en la más difícil de las tareas. "Nosotros siempre decimos que este grupo no hace planes, y es que con la estructura tan compleja que tenemos sería impensable hacerlos. Este disco ha tardado un poco en salir, pero lo ha hecho cuando las canciones han estado listas, cuando había una coherencia entre ellas y pensábamos que era el momento. Ha sido un pequeño viaje en el que algunas canciones se han caído, otras han resucitado y otras han aparecido como una novedad espontánea", señala Ferrón.

Lo cierto es que en abril del pasado año sí que lograron cobijarse todos durante unos días en El Refugio Antiaéreo y grabar el que iba a ser El eje de la tierra. Allí, con Pablo Sánchez y David Sutil a los mandos, se cuidó de cada detalle y se mimó todo el proceso, tanto que incluso puede que haya quedado un disco "más ordenaico y menos golfo y underground" que el primero, aunque sí que del que más orgullosos podrían estar y en el que hasta el diseño y las ilustraciones -obra de nuevo de Daniel D'Ors- son pequeñas obras de arte.

Canciones que huelen claramente a single como Dime, Pequeños o ¿Por qué no te callas? conviven con otras menos directos aunque con curiosos descubrimientos musicales muy interesantes, como Merienda de negro o Blues chillando en un cubo.

El próximo viernes 27 de enero arrancará en la sala Joy Eslava de Madrid la gira de El eje de la tierra, que pasará por las principales ciudades españolas y varios festivales -sólo se puede avanzar su presencia en el S.O.S. de Murcia- y que ha reservado su cita grande para el 31 de marzo en el teatro Isidoro Máiquez de, por supuesto, Graná.

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