Tony Moreno. Cantante de Eskorzo

"Granada es la Seattle del sur"

  • La banda granadina no es una más de las que llevan una 'k' en su nombre y se desmarca de los ritmos y los mensajes facilones. Este sábado presentan 'Camino de fuego' en la sala El Tren.

Llega a la entrevista con quince minutos de adelanto sobre la hora fijada; aparca la bicicleta y lo primero que hace es jurar en arameo por el "desastre" de carril-bici de Granada. Después bebe agua y suena una voz potente y cavernosa con un profundo acento del Zaidín. Tony Moreno, el cantante de Eskorzo, es el líder de una banda con un cierto toque ácrata aunque ahora, que es padre de una niña de dos años y medio, se confiesa como un padre estricto cuando llega el momento de las barraqueras y los caprichos. "Los padres tenemos que poner límites, lo de la libertad y los hippies de los setenta ya pasó y ahora sus hijos son pijos malcriados y fachillas, es la teoría del péndulo", señala el también cantante de Tabletom escondido tras una luenga barba que lucía mucho antes de que los hipsters se apoderaran de esta estética. Aunque junto a sus compañeros dirige desde hace años la sala Planta Baja, el próximo sábado presentan su nuevo disco, Camino de fuego, en la sala El Tren.

-Al publicar el disco tenían dos opciones, o presentarlo en casa o llegar con la gira más rodada. Escogieron esta última opción...

-Hemos dado más de cuarenta conciertos en estos meses. Las cosas son como surgen, una semana antes de presentar el disco tocamos en el Zaidín Rock, otro sitio en el que hemos actuado ocho o nueve veces, en mi caso también con los Tabletom... Creo que soy el tío que más veces se ha subido a ese escenario y es una gozada porque el camerino es mi casa. Nos gusta ser profetas en nuestra tierra, es cierto que somos muy malafollás para algunas cosas, pero en mi círculo, donde todos somos muy granadinos, hay un orgullo y un respeto compartido.

-Jota de Los Planetas, Alberto de Niños Mutantes o Noni de Lori Meyers pasan, como usted, por ser profundamente granadinos...

-Es que el músico granadino es muy granadino, de barrio, lo que se nota en la forma de hablar o de relacionarnos. Yo tengo un acento del Zaidín muy marcado y cuando me escucho en las entrevistas de la radio o de la televisión lo flipo, al igual que cuando detecto a un granadino en Canal Sur, por ejemplo.

-Cada vez que un grupo presenta un nuevo disco, casi siempre hay dos tópicos o, dicho de otra manera, dos lugares comunes; en general, siempre han grabado con un productor que trabajó con los Rolling o con Pink Floyd y, por otro lado, han dado una vuelta de tuerca e incorporan no sé cuantos nuevos estilos e influencias musicales. ¿Pasa esto en Camino de fuego?

-Hay un montón de tópicos en la música a la hora de vender la moto. Las entrevistas a músicos, en muchos casos, me parecen muy aburridas. Como decía Frank Zappa, las entrevistas musicales están hechas por gente que no sabe escribir, a gente que no sabe hablar, para gente que no sabe leer. Estamos muy contentos con nuestro disco, ha tenido buena aceptación y ha caído bien. No voy a definir nuestro estilo porque eso no tiene importancia, lo único que interesa son las canciones. Seguimos utilizando la misma fórmula de siempre, aunque el tiempo y la experiencia siempre nos ayudan.

-¿Cómo se reflejan estas experiencias en las letras?

-Todas mis canciones son un poco de carpe diem, vive el momento y persigue tus sueños; son una llamada a la revolución interna para poder llevar a cabo luego la revolución externa. Hablo de que hay que conocerse a uno mismo y luchar contra tus demonios y tus miedos, porque en el momento en el que no te dejes engañar y seas un poco crítico podrás hacer la revolución. Yo tengo una mirada que va más allá, que no tiene fronteras, y cuando se habla de la crisis de este país siempre me pregunto, ¿cómo estarán en Ruanda?

-En Latinoamérica, cuando se comparan con España, casi se ríen de nuestra crisis, aunque eso no quita las situaciones tan dramáticas que se están viviendo.

-Porque ellos ya han pasado por esto dieciocho mil veces... Ya no se habla del 0,7%, como tienes el marrón en tu casa ya no piensas en el resto del mundo. Antes sí se miraba hacia fuera.

-Hace ya casi 20 años de aquella acampada de los jóvenes granadinos en el Violón pidiendo el compromiso del Estado para erradicar la extrema pobreza en los países más desfavorecidos. ¿La juventud es menos idealista ahora?

-Creo que es menos comprometida, y que eso lo diga yo, que pertenezco a la generación anterior, es una mala señal. Los chaveas de 18 o 19 años , por regla general, son muy apáticos, muy de botellón, a las niñas las veo vestidas como si fueran mayores, como pijillas del PP... Por supuesto que también hay otros que son gente muy comprometida y con inquietudes.

-Ya que habla de modas urbanas, en las calles predomina la estética popera...

-Yo lo veo mucho en Planta Baja. Volviendo a lo musical, ahora la gente, en vez de ser de Ismael Serrano, es de Lori Meyers, que tienen un poco más de clase, como los Love of Lesbian... Son poperos, pero tampoco abren mucho su campo, en el pop hay mucho donde rascar, no es sólo lo comercial. Yo soy como el enemigo de los poperos, soy un hippie y nuestro grupo no hace lo que se hace en general en la ciudad, que tiene un estilo muy marcado dentro del indie y del pop.

-Se acerca una apretada temporada de elecciones. Eskorzo actuó en un memorable concierto en Plaza Nueva en un mitin de Izquierda Unida. ¿Volvería a hacerlo? ¿Y apoyando al mismo partido?

-No, no lo haría con ningún partido, ni siquiera con el que más podría simpatizar ahora mismo, que puede ser Podemos. Yo he tocado para Izquierda Unida un concierto de puta madre, y lo digo en el plano estrictamente musical. En el grupo hemos tenido muchos debates en este sentido porque el artista, más que político, tiene que ser un idealista, no mola que te cases o que te pongan una etiqueta.

-¿Cómo valora al vídeo de Amaral en el que le pega una bofetada Rajoy? ¿Compromiso o marketing?

-No sé, puede tener esas dos lecturas, pero yo lo vi y dije olé... Yo hago letras que creo que son comprometidas, no son las de la Polla Records, más ácidas e incisivas, pero sí son canciones protesta y echaba de menos una reacción por parte de los grupos mainstream. Creo que lo que ha hecho Amaral es punk, luego habría que preguntarle a ellos qué intención había detrás.

-Habla de la canción protesta, que antes hacía gente como Paco Ibáñez y que ahora ejemplifican los grupos que cada año van al Viña Rock, con un mensaje un poco de garrafón en muchos casos...

-Sí, son de primero de protesta. Sin menospreciar a nadie, como en todos los estilos, hay gente con poca calidad musical y creativa, pero no sólo en los grupos del Viña Rock, pasa lo mismo en el pop. Y no hablo de nivel técnico o lírico, también a nivel creativo, intentar no imitar a nadie. Hace un tiempo tocó un grupo en el Planta del que no le voy a decir el nombre que era como Vetusta no Morla...

-¿En Planta Baja tiene que programar a grupos que usted no pagaría un euro por ver?

-Puede ser, pero yo no tengo la llave de esto mola y esto otro no. Al revés, quiero abrirme y mi cultura musical se ha ampliado mucho gracias a Planta Baja, cosas que yo antes no me las pondría en mi casa ahora les presto atención, he flipado con grupos como Pony Bravo o como Cuchillo... Es verdad que otras veces he dicho "menuda basura" con grupos de indie que no son indie... Pero todo el mundo tiene derecho y yo no quiero ser sectario. Como grupo tuvo mucha importancia tener un garito, ahora somos juez y parte porque tenemos una banda y una sala de conciertos.

-Es decir, que están doblemente jorobados...

-Usted lo ha dicho, la cosa está muy mal, especialmente en la cultura, porque la cultura no te abriga y no se come, es lo primero de lo que se prescinde. Pero a nivel de propuestas estamos mejor que nunca, la gente se mueve mucho, todo va más rápido, las redes sociales ayudan a las bandas pequeñas porque tienen un campo donde moverse. Yo he vendido cuarenta discos en Japón...

-Por su estilo, uno de sus espacios naturales de expansión sería Latinoamérica. ¿Por qué no han cruzado el charco todavía?

-Estuvimos cerca de actuar en México y en Argentina, pero manda el señor dinero, somos casi nueve personas viajando y sólo en los billetes se te van 10.000 euros.

-Nueve músicos en una época en la que incluso los cantantes como Bisbal intentan reducir gastos y apuestan por los conciertos íntimos...

-Es la música low cost, estos formatos acústicos son una estrategia, de aquí a nada se va a hacer el formato de concierto en la caseta de pipas...

-En los últimos años, los únicos artistas que han podido actuar en el Palacio de Deportes han sido los televisivos Malú o Melendi, ¿mala señal?

-El público de la música comercial está muy mal educado, están los Melendi, los Orozcos...

-A ver si le fichan para La Voz...

-En los setenta y ochenta podías escuchar a los Pink Floyd en la radio, podías descubrir cosas nuevas. Ahora mismo hay artistas que ni tienen ni van a tener historia, que son caca, no van a trascender. ¿Se hablará en el futuro de Antonio Orozco o de Malú como personas que influyeron en la música como Queen? En los noventa ponías Los 40 principales y escuchabas a Mano Negra, Offspring, Nirvana...

-Por cierto, otro tópico, pero si se habla de influencias en Eskorzo, la banda de Manu Chao es innegable

-Es que fue una revolución, un temazo tras otro, un grupo auténtico.

-Y canciones con las que mover el esqueleto...

-Por supuesto, si quieres ser un cortavenas de la vida y hacer canciones para estar triste lo veo genial, pero como decía James Brown, me gusta el groovi, bailar... Huimos de los tópicos del mestizaje, no somos tan rumberos y huimos de la pachanguilla facilona. Nuestra música es bailable, potente y un poco incendiaria.

-Habla de la radio de los 90, antes de esta especialización de las cadenas que o sólo ponen música en español, o sólo jazz, o sólo flamenco... ¿No te puede gustar AC/DC y después escuchar a Camarón?

-Radio 3 es el único lugar donde te puedes encontrar un poco de variedad. Tienes radios que te ponen música de los setenta, que es genial, pero no te aportan nada nuevo, entre otras cosas porque no hay nada nuevo. Por otro lado, y esta es una teoría conspiranoica mía, parece que interesa tener a la gente encasillada, voy de negro porque escucho heavy... A mí me gusta el buen heavy, el buen indie, el buen vino... Pero para poder disfrutarlo y entender hay que probar muchos vinos.

-Aun arriesgándose a una gran resaca...

-Claro, pero sabes por qué es malo y y sabes de qué hablas.

-Hace dos años parecía que algunas salas de Granada tenían los días contados. Quitando La Copera, que ahora se ha reabierto y que cerró por problemas administrativos, ¿al final se ha salvado la escena granadina?

-Te das cuenta de lo mal que está la cosa porque el día que metes 200 personas es un gran éxito. Es un trabajo muy vocacional, porque si te lo tomaras desde el punto de vista empresarial nosotros hubiésemos cerrado hace un montón de tiempo. Primero porque no da beneficios económicos, quisimos hacer teatro y ciclos de jazz y no funcionó... Es muy difícil mantener una programación de calidad sin apoyos, pero es que además ha habido leñeo a las salas por parte de las instituciones.

-Paco Cuenca suele repetir que él quiere la Granada de Los Planetas, la Granada de Lagartija Nick...

-Es lo que se vende fuera, somos unos idiotas porque, hablando de polítiqueo, aquí tenemos unos arrancapapas como un demonio. Fuera de aquí se habla de Granada a nivel cultural, somos la Seattle del sur, exportamos cultura gracias a la iniciativa privada, porque se cargaron el Espárrago Rock. Sin Planta Baja y otros sitios no habría Lagartija Nick ni Los Planetas. Sin estos locales seríamos Jaén o Almería, una ciudad de la que no se hablaría como un foco cultural con una tradición de cuatro décadas de rock y de bandas de música. La Alhambra está muy bien, pero lo cool y lo cosmopolita de Granada se lo da el tejido cultural.

-En el videoclip de Suave hacen un homenaje al Tarantino de Reservoir Dogs en compañía de Coque Malla. Se le ve cómodo ante la cámara, tanto que hasta acaba de participar como actor en un cortometraje...

-Sí, rodé un corto en Madrid. Afortunadamene interpreto al protagonista, que es un cantante del Sur, con lo que no tengo que disimilar mi acento granaíno.

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