Granada vende el 50% de libros electrónicos de todo el país'

  • Grammata llegó a facturar el año pasado cerca de diez millones de euros gracias a su revolucionario 'Papyre' · Su 'librería' tiene 20.000 títulos

Si Gutenberg siguiera vivo quizás se llevaría las manos a la cabeza. ¿Es el final del libro en papel? Teclear www.grammata.es supone darse de bruces con un dilema que unos ven como un peligro y otros como una revolución. Esta empresa granadina, líder en el mercado de libros electrónicos en toda España, se anuncia en internet como el camino hacia el libro sin papel.

El fundador y director de Grammata, Juan González de la Cámara, le quita hierro a la posible extinción del papel con una curiosa teoría que llama 'de las 5 pes': "piedra, papiro, pergamino, papel, papyre... lo importante es el libro, qué más da el soporte". El e-reader que vende esta empresa ubicada en Peligros se llama así, Papyre, y representa el 50% del total del mercado español de dispositivos de tinta electrónica. Las cifras hablan por sí solas: en 2008 se vendieron desde Granada unos 3.500 papyres. Al año siguiente multiplicaron la cifra y fueron 32.000. Las previsiones del año 2010 hablan de 100.000 papyres. Debe ser de los pocos mercados que no sufren la crisis: "el año pasado facturamos cerca de 10 millones de euros".

La situación contrasta con la que viven las librerías de toda la vida. Uno de los socios de la librería Babel, Rafael, explica que es imposible saber si la recesión de los últimos meses se debe a la crisis o a este nuevo mercado. Tiene claro, sin embargo, que "en España todavía no ha habido un despunte" lo suficientemente importante. En Babel ya han iniciado negociaciones con un grupo editorial anglosajón para vender soporte electrónico.

Exagerando el posible conflicto de intereses, la solución podría ser unirse al enemigo. Una empleada de la librería Picasso, Beatriz, cuenta que ellos tienen "algunos modelos de aparatos electrónicos que vendemos habitualmente". Resulta que los aparatos de los que habla son precisamente marca de la casa Grammata: papyres, que también se han sumado a las bibliotecas de la Universidad granadina y que pretenden ser la última moda estudiantil gracias a un prototipo que está probando Grammata en una librería de Jaén para conectar estos dispositivos con su sistema de estudio, de forma que los apuntes pasen directamente a la pantalla.

Gutenberg murió hace más de quinientos años y su invento, aquella Biblia que podía multiplicarse gracias a la imprenta de tipos móviles, acabó también con el místico pergamino. "Cuando acabó la era del pergamino no se vino el mundo abajo", defiende González de la Cámara, quien a pesar de no tener "ninguna bola de cristal" para ver el futuro vaticina que antes del fin de esta década quedará sólo "un diez por ciento del mercado de papel". Ya lo dijo en la Feria del Libro de Sevilla en 2008, donde se atrevió a dar cifras concretas e incluso a hacer una apuesta: "Hace tres años el papel suponía unos 3.500 millones de euros. En 2018 quedará un mercado de sólo 315".

Lo buscaba desde años. De todos los contenidos que se habían digitalizado (ya estaba la música y el cine) sólo faltaban los libros pero el director de Grammata sabía que luchar contra el papel no iba a ser nada fácil: "Llegarían los libros electrónicos sólo cuando su pantalla fuera como el papel". Licenciado en Física Teórica por la Universidad de Granada, ha sido programador, analista, jefe de proyecto y director de Informática en distintas empresas. Fundó una de las primeras puntocom en España, Asesor Grupo Infotel, pero iba buscando algo más revolucionario. "De las 18 ideas que tenía, alguna era encontrar algo tan útil como el papel. Llevaba buscándolo desde 1999 hasta que en 2004 salió la tinta electrónica (una pantalla especial que no emite luz). Las primeras no eran muy buenas hasta que llegamos a 2006. Fue cuando dimos nuestro primer pistoletazo de salida para tener nuestro propio dispositivo", un dispositivo que nada tiene que ver con las pantallas del ordenador o del móvil. Hay que iluminarlos cuando se está a oscuras. Tras el hallazgo vino todo lo demás: en el portal de Grammata la sección de librería ofrece un catálogo de más de 20.000 títulos cuyo precio se reduce en un 30-40% en comparación con su precio en papel. El último premio Planeta que ganó Eduardo Mendoza con Riña de gatos pasa de los 21,50 euros a 15,49. La caída de los gigantes, de Follett, de 24,90 a 16,99...

Para encontrar cualquier título primero tiene que existir el libro electrónico. "Las editoriales todavía no tienen digitalizado todo su catálogo". Grammata vende papyres pero también vende títulos en su librería virtual a través de la distribuidora Libranda (con participación de todas las grandes editoriales españolas). Comprar el papyre, que oscila entre los 150 y los 300 dependiendo de sus prestaciones -wifi, pantalla táctil...- con seis gigas supone poder tener una biblioteca en la mano de nada menos que 20.000 libros. "A los que apelan al culto al objeto, al tacto, al olfato del libro, les daría media hora con un papyre y se les irían todas las fantasías del objeto libro", subraya González de la Cámara.

Pero al igual que ocurre en el resto de contenidos digitalizados, ¿correrá la literatura la misma suerte con respecto a las descargas? "Hay muchos libros descargables, yo les llamo accesibles. Creo que todo el mundo debería tener derecho a vender como quiera lo que ha creado pero en España no es ilegal descargarse un libro porque igual que existen los derechos de autores existe la copia privada. La ley Sinde, por ejemplo, no arreglará nada en el cine o la música porque existe esa posibilidad. Lo único que prohíbe es enlazar a un sitio".

¿Qué pasará entonces con los libros de papel? "Habrá algunos tipos de libros, catálogos, determinadas ediciones que quedarán...". Lo importante es el libro. Igual Gutenberg sonreiría cómplice.

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