Séptimo arte

Como dandis y señoras del siglo XX

  • Los asistentes a la gala inaugural del Granada Paradiso conocen de primera mano lo que se vivía en una butaca hace 100 años

  • El formato se volverá a repetir a lo largo de esta semana

En plena inauguración del Festival Granada Paradiso en el Teatro Isabel la Católica. En plena inauguración del Festival Granada Paradiso en el Teatro Isabel la Católica.

En plena inauguración del Festival Granada Paradiso en el Teatro Isabel la Católica. / carlos gil

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Ir al cine se convirtió a partir de los años cuarenta, señalan en el libro Baja California: ritos y mitos cinematográficos, en "una ceremonia cotidiana, en una -suerte de- costumbre familiar, la diversión por excelencia en la que participaban todas las clases sociales". Medio siglo antes, sin embargo, fueron las clases altas y aristocráticas las que tuvieron acceso a su consumo, y también a otro tipo de lenguaje cinematográfico que revolucionó todo lo que vino después: el cine mudo, silente. El público presente en esas primeras proyecciones escuchaba improvisaciones en directo interpretadas por un pianista u organista. Una curiosa comunión entre imagen, movimiento y sonido que funcionó alrededor de 30 años. Ayer, los asistentes a la gala inaugural del Festival de Cine Mudo y Clásico Granada Paradiso en el Teatro Isabel la Católica vivieron en sus propias carnes lo que experimentaron tantos dandis y señoras en una butaca de cine a principios del siglo XX.

El certamen cambió la brillante alfombra roja del Festival Retroback, su antecesor, por un espectáculo con proyecciones cinematográficas, música en directo, efectos de sonido y hasta comentarista. "Nos damos por satisfechos si a costa de perder la alfombra hay gente que llega a conocer más el cine. La idea es sumergirlos en el ambiente de lo que sería una proyección muda de principios de siglo pasado. Es un viaje en el tiempo, e intentamos ofrecer las mejores condiciones posibles para que el público aprenda y disfrute de este tipo de cine", comentó horas antes el director del ambicioso proyecto y padre del Cine Club Universitario, Juan de Dios Salas. El pianista granadino José Ignacio Hernández fue el encargado de poner banda sonora a la cita, a la que no faltaron el director del Festival Granada Cines del Sur, José Sánchez-Montes; el artífice del Festival Internacional de Jóvenes Realizadores, José Luis Chacón; y uno de los directores del Festival Granada Noir, Jesús Lens.

La idea es sumergir al público en el ambiente de lo que sería una proyección de esa época"Juan de Dios SalasDirector de Granada Paradiso

Oficina del ferrocarril. Unos ladrones sorprenden al radiotelegrafista, lo atan, lo dejan en el suelo y se marchan. Así arrancó la primera secuencia de la primera proyección, la mítica Asalto y robo al tren. De 8 minutos de duración, el filme de Edwin S. Porter "influyó de forma decisiva en el desarrollo del cine porque incluía innovaciones como el género escogido (western) y sobre todo el montaje de escenas filmadas en diferentes momentos y lugares para componer una unidad narrativa", se lee en la descripción de la película en Filmaffinity.

Acto seguido, le tocó el turno a las películas de vistas España de Alice Guy; La Alhambra de Pathé Fréres; Impresiones de España de Tiziano Films; e In old Granada de Barton Holmes. "Estos cortos son el preámbulo de los documentales. En ellos, se mostraba y se hablaba de la historia de las maravillas de un país, o de una ciudad. La idea es que estos filmes nos proporcionen otra mirada de la ciudad y la Alhambra", subrayó el director. La sorpresa llegó cuando de Dios se subió al escenario para hacer de comentador en tres de ellas. Esta figura, activa hasta 1914, se dedicaba a narrar los intertítulos, comentar la acción e, incluso, el público si se perdía algún elemento de la acción solicitaba al explicador que repitiese su explicación.

El broche de oro lo puso de nuevo Asalto y robo al tren, que se proyectó de nuevo, pero esta vez con el director recitando un texto que escribió el dramaturgo Enrique Jardiel Poncela sobre el filme, donde homenajeaba y parodiaba lo que se contaba en ella. Además, varios asistentes se subieron al escenario para emular los disparos que se suceden en el filme. Antaño, unas cuantas personas se colocaban tras la pantalla para añadir sonidos en directo a la proyección. Una auténtica delicia para los amantes del cine mudo que se volverá a repertir en la proyección de El hombre de la cámara (20 de abril); El misterio de la Puerta del Sol (22 de abril); Fantasmas antes del desayuno (22); Vida y muerte de 9413, un extra de Hollywood (22); Déjame en paz (22); El hombre mosca (23 de abril).

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