Guerra regresa del exilio tras cuatro años

  • n disco. El cantautor canario presenta 'Vidas', su nuevo disco de la "madurez".

Él hace cuentas e insiste en que "no hace tanto tiempo", pero han pasado casi cuatro años desde que Pedro Guerra marchara a un exilio voluntario lejos de la vida pública, del que ahora regresa con Vidas, 14 canciones en las que desnuda su "madurez" y muestra el "recogimiento" de sus últimos tiempos.

"Necesitaba parar porque, si no, iba a entrar en esa fase en que dejas de encontrarte a gusto con lo que haces, caes en el agotamiento y pierdes la ilusión", explica el cantautor canario.

Alejado de los estudios y de la composición, Pedro Guerra se ha refugiado en la "vida familiar" para conseguir la "oxigenación" que buscaba y para iniciar un proyecto de paternidad que se materializó en Pedro, su primer hijo, inspirador -según cuenta el canario- de buena parte del disco y protagonista de su portada y de uno de los catorce cortes.

A sus 42 años y luciendo alguna que otra cana, para el cantautor canario los cuarenta no han supuesto ninguna crisis, sino "la madurez", porque le gusta pensar que, como un día alguien le dijo, "en la vida de un hombre los momentos más intensos se viven entre los 40 y los 50".

Y precisamente de eso habla Vidas, "de todas esas vidas paralelas a la tuya, las que pululan de una forma u otra alrededor de tu existencia, y del ciclo mismo en que recibes vida y también la das", comenta un Pedro Guerra sosegado tras ocho discos y quince años de carrera a sus espaldas.

El compositor de Contamíname -canción que le catapultara al éxito y que le otorgó un Ondas-, abandona el compromiso social que ha primado en sus trabajos para hablar de "la relación sentimental con las canciones, la adolescencia de Lara -su otra hija-, de esos flashes de la memoria, de lo que se echa de menos". Un carácter "íntimo y reflexivo" que le llevan a buscar paralelismos con Golosinas, su primer álbum.

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