Heidegger, el filósofo que admiraba a Beckenbauer

  • Juan Carlos Rodríguez publica en la editorial de la UGR un profundo estudio sobre uno de los padres del neoliberalismo y reconocido simpatizante nazi.

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Juan Carlos Rodríguez, el pensador marxista, ha dedicado cuatro años a estudiar la figura de Martin Heidegger, simpatizante -como mínimo- del nazismo y uno de los filósofos de referencia del liberalismo. "No puedes parar a Messi con un pisotón en la mano, tienes que impedir que entre en juego", dice el catedrático de Literatura de la UGR que acaba de publicar Para una lectura de Heidegger (Algunas claves de la escritura actual). La comparación futbolística refleja la entrada en el campo de juego de las ideas de Rodríguez para marcar de cerca al filósofo alemán, que fue un gran seguidor de Franz Beckenbauer, el mítico central del Bayern de Munich conocido como 'El Káiser'. "Llevo mucho tiempo preocupado por Heidegger por el hecho de cómo se ha impuesto en el pensamiento actual occidental, por supuesto en Europa pero también en EEUU a través de Foucault, entre otros, que son herederos de él, no plagiarios pero casi", comienza Rodríguez sobre un filósofo que "está muy presente en el pensamiento republicano de los EEUU".

El catedrático lo califica como un genio del pensamiento filosófico, "tan genio que se cargó a la filosofía tradicional porque después de él, todos sus herederos comenzaron a hablar de la era postmetafísica". ¿Pudo también con Marx? "Bueno, hay dos cosas que apenas toca, a Carlos Marx y al Cristianismo", responde el 'padre' de La otra Sentimentalidad. "Es curioso porque siendo un joven teólogo jesuita rompió con el catolicismo con 19 años y aunque hay muchos, entre ellos yo, que piensan que siempre estuvo arrepintiéndose de esta ruptura, a Marx y al Cristianismo casi no los toca, es curiosísimo".

El Heidegger protagonista del estudio es el que empieza con la Carta sobre el humanismo, entre 1946 y 1949. Heidegger fue detenido en la zona francesa de Berlín tras la II Guerra Mundial, cuando la ciudad estaba dividida en cuatro zonas. Como era muy conocido en Francia, él esperaba que los soldados y los intelectuales franceses le ayudaran. Con Sartre no tuvo trato, "pero se hizo íntimo amigo de Beaufret, que le visitó en su cabaña de la Selva Negra porque era bastante palurdo, no es que fuera un ecologista", apunta. "Él creía en la lengua, en la sangre y el suelo, esas cosas de los nacionalismos y, por supuesto, del nazismo, por lo que distinguía entre su cabaña y el resto del mundo".

Pero antes de esto, en 1933, Heidegger es nombrado rector de la Universidad de Friburgo y entra con un discurso absolutamente nazi, coincidiendo con la subida de Hitler al poder tras un apaño con los grandes empresarios que acaba con la democracia. "No sólo eso, Heidegger prohibe de una manera progresiva los libros de sus maestros y otros profesores más o menos de izquierdas y, sobre todo, más o menos judíos. Desaparece incluso la dedicatoria de Sed y tiempo, su gran libro hasta entonces, el libro existencialista de Heidegger", resalta Rodríguez.

Así que, tras perder la guerra los nazis, se le suspende de empleo y sueldo en la facultad. "Hasta su novia Hanna Harendt escribió diciendo que había tenido una postura de asesino con su maestro, el profesor Husserl, al quitarle la cátedra y retirar sus libros de la biblioteca y algo de eso hubo". En resumen, en la Universidad de Friburgo "había seguido la política de Hitler y persiguió de alguna manera a los judíos". Pero lo curioso es que este primer Heidegger es el que va a recoger Sartre, quien bebe directamente de un nazi como Heidegger que comenzaba sus clases con un "Heil Hitler". "Algún delirio hitleriano tuvo, sí, como hacer fuego de campamento en su cabaña, sentarse a cantar canciones ", apunta el catedrático de la UGR.

Así que, para librarse de los juicios de Nüremberg contra los nazis, su amigo francés le pide que escriba una misiva explicando su postura. Es su famosa Carta sobre el humanismo, redactada en plena posguerra. Heidegger consigue finalmente la licencia para volver a dar clases, pero su gran triunfo será la conferencia que ofrece en el 53 sobre la esencia de la técnica, en una época en la que ya había comenzado el Plan Marshall y el mundo existencialista y pobre comienza a quedar atrás gracias a los dólares de los americanos. "¿Qué mejor propaganda que decir que el gran filósofo es nuestro? Heidegger empieza a hablar de la técnica y de una cuestión básica: que Europa ha perdido la guerra, no los nazis, y que todo el pensamiento filosófico tradicional ha sido un completo desastre". El filósofo alemán mantiene que no se ha perdido la guerra, simplemente se ha cumplido el destino de Europa por darle importancia al hombre. "La metafísica ha cumplido su función, la poesía ya no sirve y hay que buscar otra forma de pensar pero partiendo de una base: la guerra la han ganado las máquinas y la metafísica se ha hundido y ha dejado libre la esencia de la técnica, que es la materia". En resumen, un pensamiento puramente material. Incluso todos los cómics de ciencia-ficción "nacen del pensamiento de Heidegger sobre la tecnología y ya no se habla del individuo y la técnica aparece por todas partes". Y él veía este renacer desde su cabaña, donde no se perdía un partido de fútbol, especialmente en los que jugaba Beckenbauer.

Pero Heidegger se hizo aún más famoso con una entrevista que hizo en 1966 para la revista alemana Der Spiegel para que se publicara de forma póstuma, en la que dice que no hay solución, "que estamos dominados por la técnica y que quizás alguna vez habrá una salida de la era de la técnica". Y todo el mundo comienza a hablar de la era de la técnica. "Al final, este hombre ha influido, y de qué manera", resalta. "Hoy la gente habla más de Foucault y de la Escuela de Chicago, pero todo lo que dice está calcado de Heidegger".

Pero, ¿cómo pudo un simpatizante nazi convertirse en el padre del capitalismo moderno? "Pues porque el nazismo era un capitalismo nazi. Lo que es una barbaridad es que el Holocausto judío lo pagó el capitalismo alemán, no un cabo de la I Guerra Mundial. Igual que el fascismo español estuvo pagado por los distintos capitalismos españoles. ¿Quién mató a los judíos? El capitalismo nazi", defiende Rodríguez.

Para una lectura de Heidegger (Algunas claves de la escritura actual está dedicado al profesor Pedro Cerezo , "el hombre que más sabe de Heidegger en España, aunque no le cae bien el personaje". Una vez más, la controversia alrededor del pensador alemán, hasta en la dedicatoria.

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