Importante página de nuestra historia artística

He sido muy crítico con la programación del CAAC, también con algunas de sus formas de actuación, incluso, de su funcionamiento -este que esto les escribe, uno de los más veteranos de cuantos se dedican a la crítica en Andalucía, con una página dedicada de forma exclusiva a los comentarios artísticos desde hace veinte años, lleva tiempo sin que el centro que tiene su sede en la antigua Cartuja de Santa María de las Cuevas le comunique sus actividades y lo tenga presente en su base de datos, teniéndose él mismo que buscar la vida -. Pero, a pesar de todo -para eso está Ana Contreras, la eficiente Secretaria del Director-, Diario de Jerez mantiene permanentemente informado a sus lectores de cuanto acontece en la en otrora fábrica de cerámica Pitmann. Y como es de justicia, hay que señalar y destacar con mayúsculas lo bueno que allí tiene lugar; y últimamente hemos tenido algunas exposiciones de muy primerísima categoría, como la última sobre el accionismo austriaco, con obras impactantes de Gunter Brus, Otto Muehl, Hermann Nitsch y Rudolf Schwarzkogler. En el mismo sentido de espectacularidad expositiva se encuentra la muestra sobre Josep Renau, uno de los grandes artistas españoles del siglo XX y que era de absoluta justicia hacerle un homenaje como el que se presenta en el CAAC en forma de una exposición antológica que recoge gran parte de sus importantísimos momentos creativos.

Josep Renau fue un valenciano universal, un artista total que abrió importantísimas vías en la concepción estética del momento y que dejó constancia de una amplitud de miras muy diferente al del resto de los artistas de su generación. Había nacido en 1907 y, a lo largo de su vida, mostró unas especiales dotes para el activismo cultural, siendo uno de los artistas españoles que más se adelantó a su época y que marcó un tiempo y un después en la concepción de temas, en aquel momento tan nuevos, como el cartelismo, el diseño y el fotomontaje.

La obra de Josep Renau marcada por las tendencias de vanguardia, dadaísmo y constructivismo principalmente, supuso una ventana de aire fresco para los encorsetados ambientes de una España que, desgraciadamente él tuvo que abandonar para realizar su trabajo en México y Berlín oriental, desde donde marcó unas sendas ilustrativas que fueron seguidas por muchos. Como activista político desarrolló una gran actividad, realizando gran parte de la mejor cartelería del bando republicano, siendo además Director General de Bellas Artes. Una vez trasladado a México comenzó su gran proyecto "American Way of Life" cuya experiencia tiene mucho que ver estética y conceptualmente, con lo que, años más tarde, fue el pop art, siempre con una carga social y reivindicativa que no tuvo el movimiento de los años cincuenta y sesenta en Inglaterra y en Estados Unidos, sobre todo.

La exposición, espléndidamente montada y comisariada por Jaime Brihuega, nos sitúa en los poco conocidos planteamientos artísticos de un Josep Renal impulsor de muchas acciones que, ahora, tenemos la oportunidad de contemplar y comprender. Una muestra, en definitiva, que nos abre los horizontes de una parcela histórica.

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