Intimidad y Zimmermann

  • El dúo formado por viola y piano ofreció anoche en el Patio de los Arrayanes de uno de los conciertos más exquisitos de música de cámara con obras de Hindemith, Alban Berg o Franck.

La violista Tabea Zimmermann, acompañada por la pianista Silke Avenhaus, llenó anoche de intimidad y elegancia el aire del Patio de los Arrayanes en uno de los conciertos más exquisitos que se han bordado en la presente edición del Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Por repertorio y formato (viola y piano), éste era uno de los conciertos programados para los verdaderos apasionados de la música, para los devotos de la hermosura.

Un repertorio realmente bien ideado dentro de toda la literatura que existe para la viola, un instrumento que siempre se ha considerado como de segundo orden dentro de la sección de cuerdas pero que cuando es tratado con cariño por un compositor tiene una texturas y una personalidad absolutamente mágicas.

Zimmermann y Avenhaus atacaron con 'Märchenbilder' ('Imágenes de cuentos) de Robert Schumann, que demostró el nivel que tendría el concierto para, posteriormente, centrarse en la 'Sonata op. 11 número 4' de Paul Hindemith, obra de gran intensidad sonora.

Uno de los mejores momentos de la noche vino cuando violista y pianista se enfrentaron a la versión para viola de 'Sieben frühe Lieder' ('Siete canciones de juventud'), de Alban Berg, un compositor que cada vez empieza a estar mejor valorado conforme pasa el tiempo.

La violista eligió para el concierto una selección de la obra 'Jelek , játé és üzenetek' ('Signos, juegos y mensajes'), una serie de piezas muy cortas en la que estaba incluida una composición dedicada a la propia solista, 'Una flor para Tabea'.

El concierto concluyó con la 'Sonata en La mayor' de César Frank, que la propia instrumentista adaptó para viola bajándola en una octava al objeto de darle más cuerpo a la pieza. Noche íntima, tranquila y, sobre todo, llena de belleza.

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