Isabel Pantoja, copla y aparte

Isabel Pantoja es de esas artistas en las que su vida personal y la artística se retroalimentan. Es el caso, salvando las distancias, de Joaquín Sabina, quien con 65 años recién cumplidos se lamenta de la caricatura de borrachín y aficionado a los locales de lucecitas que se ha ido creando él mismo con el paso de los años. En el caso de la Pantoja , aunque pueda parecer un disparate, su figura se ha vuelto opaca a fuerza de ser transparente. Ha ido apropiándose de los temas que le componían autores como José Luis Perales o Juan Gabriel como si estas canciones fueran el diario personal que tiene en su mesilla de noche. Por eso, cuando canta "hoy quiero confesar que estoy algo cansada" en un determinado momento de su vida personal, todo el mundo sabe que le está hablando a alguien muy concreto. Y ella, con un gesto, se encarga de certificar que sí, que es quien todos están pensando. Eso fue lo que ayer sucedió, una vez más, en el concierto que ofreció en el Palacio de Congresos de Granada ante uno de los públicos más fieles a los que una artista puede aspirar.

Tiene una legión de fans incondicionales, ese tipo de admiradoras que lo mismo van a uno de sus conciertos que defienden a su ídolo en la cola del pan. Se conocen todas sus canciones, las más populares para el gran público y los menos conocidos, y convirtieron el patio de butacas en un espectáculo paralelo al de Pantoja, que por otra parte demostró que es mucho más que una gran voz.

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