Juegos de pinceles y violas para el verano

  • Granada apuesta por una oferta cultural, educativa y lúdica dirigida a niños, que descubre el mundo de mayores en pequeño formato

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En vacaciones, Granada tiene una oferta cultural muy variada para los más pequeños. Durante las vacaciones de verano, además de las playas y las piscinas, los menores pueden acudir a otro tipo de actividades lúdicas, pero también formativas, y es que las organizaciones que las han diseñado tienen claro que el conocimiento no está reñido con el entretenimiento.

El conocimiento del cuerpo y la naturaleza presenta un atractivo que sin duda sorprende a los más pequeños. El Parque de las Ciencias continua sus actividades en verano y propone el programa Verano Conciencia, un proyecto que se viene desarrollando desde el mes de junio.

Las actividades, que están dirigidas a niños de 4 a 12 años, albergan talleres didácticos que tratan de promover la ciencia. Los cursos tienen una duración de cuatro días y se adentran en la biodiversidad, la anatomía humana, la física y la astronomía para que los niños descubran cómo, por ejemplo, viaja el sonido o cómo mover un telescopio de cuatro toneladas con solo un dedo. La encargada del departamento de Educación del Parque, Paz Posse, considera que "es muy importante acercar la cultura a partir de actividades lúdicas porque desarrolla el intelecto y estimula la curiosidad de los más pequeños". Además de aprender y conocer nuevos aspectos, "se lo pasan bien y es casi seguro, que la curiosidad por la ciencia y por conocer el mundo que les rodea es una gran ventaja para ellos", añade.

Confeccionar estos cursos son todo un reto, porque no es fácil que un pequeño se concentre con temas que a primera vista parecen serios y aburridos. Hay que convertir la ciencia en algo divertido, que lo es, primero se piensa en como son los jóvenes y que puede ser lo que más les interesa: "A los niños les encanta todo aquello que no conocen, por eso le facilitamos esa intromisión en el mundo desconocido, y se les ofrecen los medios para que lleven a cabo esas actividades, fuera de una clase explicativa. Son ellos mismos los que, a través de la experimentación, la manipulación y la observación aprenden astronomía, física o zoología". Es por esto que el centro considera que "si se facilita a los más pequeños un entorno adecuado se estimulan sus ganas de aprender y de explorar todo lo que les rodea".

¿Aburrimiento, existe esa palabra? Desde el Ayuntamiento se ha creado una programación variada donde el entretenimiento está garantizado. El área de Cultura cuenta con un programa cultural para menores muy amplio bajo el nombre de Granada, Maravilla Cultural. Durante cuatro horas diarias, los niños y niñas de 6 a 12 años, se puede elegir entre talleres de dibujo, de baile, de globoflexia, de redacción, de marionetas, de cálculo, lectura y juegos de palabras. El objetivo es que los niños conozcan Granada, sus barrios y sus monumentos, pero a través del juego. El próximo periodo de actividades será del 1 al 5 septiembre y tiene un coste de 40 euros.

Por otra parte, la Consejería de Educación, Salud y Consumo pone en marcha todos los años las Escuelas de Verano y el Aula Rural de Verano, donde todos los niños granadinos con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años pueden participar en actividades y talleres de forma lúdica, como juegos y cursos diseñados especialmente para la diversión de los más pequeños y la tranquilidad de sus padres. Son un total de 17 centros los que permanecerán abiertos durante todo el verano.

Campamentos educativos

La Alhambra es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad y un lugar idílico para conocer las distintas disciplinas del arte. El Patronato de la Alhambra celebra, desde hace cuatro años, a lo largo del mes de julio un campamento de verano con el objeto de que los jóvenes conozcan el monumento, su historia, los alrededores de este y el arte en general. Con ello se pretende que adquieran unos conocimientos básicos en arte de manera que en otras visitas a edificios y museos perciban las cosas desde otra perspectiva. El campamento organiza los talleres según las edades que complementa con una ruta por el recinto nazarí. En estos pueden aprender a pintar camisetas o mármol con motivos de la Alhambra; conocer las formas de cultivo y los técnicas utilizadas en su época, para lo que se desplazan a la huerta; hacer 'lamparitas' de papel maché; e introducirse en el mundo de la redacción en un taller literario en el que escriben un cuento y lo ilustran, entre otras muchas posibilidades.

Los niños del segundo nivel se dedican al dibujo técnico y pintura con acuarela y participan en un taller de ajedrez. "Para estimular a los niños en este aprendizaje tratamos que la estancia no sea tan pesada como cuando visitan el recinto con el colegio, por ello intentamos combinar las actividades con el descanso", afirma Marita Lavado, coordinadora del programa educativo de la Alhambra. Las actividades tienen una larga duración, pero a pesar de ellos, "los niños disfrutan de la oferta cultural de la Alhambra y se divierten", asegura Lavado.

Otro campamento ofertado en estas fechas, pero con distintos contenidos, es el que ofrece el Campamento de Verano Interactivo Coordinado (C.I.V.I). Se trata de un campamento urbano en el que se plantea dinamizar los recursos de la zona norte de Granada y buscar la implicación de los niños y niñas de la provincia. A través de estas actividades lúdico-culturales se trabajará con los menores la creatividad y la educación en valores como la democracia, la cooperación, la responsabilidad compartida, la igualdad de género o la educación intercultural.

Instrumentos y notas

El Museo Eduardo del Pueyo acerca a los jóvenes a la música con un curso en el que los alumnos pueden elegir entre una diversidad de instrumentos como la viola, el violín, el contrabajo, el violonchelo, la flauta, el canto, la guitarra y recibir clases magistrales especializadas. El propósito de las Jornadas Internacionales de Música, que se celebraron el pasado mes de julio y al que asistieron 130 alumnos, es ayudar a los jóvenes a combatir el medio escénico. Para ello, se han organizado conciertos en las veladas de los días de clase en el patio del Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago. Los dos últimos días, además, los alumnos han llevado a cabo dos audiciones por las mañanas.

Desde hace 24 años, el Museo Eduardo del Pueyo trabaja con niños con ciertas aptitudes musicales tratando de enseñarles repertorios que, por falta de tiempo en los conservatorios, no se trabajan con la intensidad necesaria. Las jornadas, en todas las ediciones, se han basado en la necesidad de que todos los instrumentos participen en una actividad común.

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