Cómics

Jugando con las viñetas

  • Fulgencio Pimentel publica 'Mujer', el nuevo libro de Los Bravú, una obra que denota una libertad creativa pasmosa, con el descaro de la poesía.

MUJER.Los Bravú. Fulgencio Pimentel. 96 páginas. 19,95 euros.

Desde luego que si hay una editorial de cómic juguetona en nuestro país, esa es Fulgencio Pimentel. ¿Han visto ustedes alguna vez tanta travesura en un solo catálogo? Sus libros atraviesan el mercado sobre el alambre, como acróbatas sonrientes que nos invitan a repensar, una y otra vez, lo que damos por sentado. Y es que el suyo es un proyecto alegre, pero también consciente y testarudo. No exagero si les digo que es una obra de arte en sí mismo.

Para muestra un botón, o mejor tres. Mujer es el nuevo libro de Los Bravú, esto es, Dea Gómez (Salamanca, 1989) y Diego Omil (Pontevedra, 1988), "la bestia de dos espaldas", según reza la web de Fulgencio, grupo artístico dado a experimentar con la forma, a fusionar el cómic con la pintura, y que ya tienen un puñado de publicaciones raras a sus espaldas como Un tebeo abstracto en blanco y negro, Te deseo que nunca te falte el sentido del humor y siempre te rías mucho (autoeditadas ambas), La Furia (Apa Apa, 2015) o la extensa colaboración en el libro colectivo Terry, del que ya les di noticia en su día. Mujer es singular ya desde la hechura (se trata de una colección de dípticos encuadernados en rústica), y denota una libertad creativa pasmosa. Van ilustraciones, fotos, reproducciones de esculturas y muchas, muchas viñetas, tebeos brevísimos que hablan de esto y de aquello con el descaro de la poesía y un acabado en el que sobresale espectacularmente el color. En pocas palabras, Mujer es una experiencia. Muy divertida, añado, no vaya alguien a pensar lo contrario.

Sensación de vivir es el primer tebeo largo de la dibujante y diseñadora Mirena Ossorno (Denia, Alicante, 1987), que había participado en revistas y fanzines varios. Con el aspecto imponente que le dan el tamaño y la sobrecubierta, el libro esconde un tebeo de otra época (de aquellos locos 80 y sus vanguardias) o de otras latitudes (Seiichi Hayashi, con sus vacíos y sus elipsis, viene inmediatamente a la cabeza), tamizados por el atrevimiento y el talento de Ossorno, que se entretiene aquí mezclando géneros, basculando desde el melodrama juvenil, con un grupo de amigas como protagonistas, hasta el thriller psicológico con final inesperado. Los dibujos y la composición son claros, limpios, pero irrumpen de pronto patrones, manchas, texturas, tramas, oscuridades y el lector queda atrapado en la red.

Finalmente, Una vida en familia tan agradable es otra jovial maravilla, en este caso firmada por Antoine Marchalot (Brest, 1986), autor de diversas monografías, colaborador de numerosas revistas galas e ilustrador de una personalidad arrebatadora. El libro que nos regala Fulgencio Pimentel, y que forma parte de la imprescindible colección Impronunciables (rincón donde han debutado bestias pardas como Olivier Schrauwen, Bendik Kaltenborn o Sammy Harkham), compila páginas de seis viñetas que, dice la editorial, "exploran los mil modos de hacer un antigag". Oblicuo, hilarante y de un grafismo tan extraño como genial, Marchalot es un espectáculo de principio a fin.

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