Julio Egea convierte la piedra en una materia con espíritu

  • El Rey Chico expone en febrero 'Donde los sueños gimen', una muestra en la que el artista convierte en arte material encontrado en escombreras y canteras

Observar las piedras de Julio Egea es como ser testigo de una labor restauradora. Si el tiempo las moldeó como quiso. Si el agua las erosionó o la pólvora las rompió, él las cose y las completa con el hierro convirtiéndose así casi en otro elemento más de la naturaleza que las transforma. Admirador de su destino milenario, piensa que no hay mejor definición de lo que él siente por ellas que el verso de Lorca que dice: "La piedra es una frente donde los sueños gimen". Ese verso, que pertenece a un poema de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, titula precisamente la exposición que ayer presentó en el Rey Chico.

Unas treinta piezas conforman la muestra en la que el hierro es el hilo conductor y la piedra el origen. La clave y la razón de ser de una exposición en un centro normalmente dedicado al arte joven es que Egea utiliza material reciclado, un método hoy muy común en el arte emergente y que él tiene muy en cuenta en la asignatura de Dibujo que imparte. El artista presenta dos series: una dedicada a las piedras que ha encontrado en las canteras o en las escombreras y la otra con chapas de hierro como protagonistas.

El origen de las piedras es el mármol de Macael, las calizas de sierra Elvira, sierra María o la sierra de Loja. A través de doce piedras encontradas y manipuladas, Egea pone en valor el volumen con el que estas piedras han 'caído' en sus manos, puesto que no manipula normalmente su tamaño sino que le inserta hierros grapados manualmente. "La piedra", dice, "es un material que tiene una gran connotación histórica y cultural". Artistas como Miguel Ángel han sabido trasmitir a través de ellas sentimientos que parecían restringidos sólo a la piel humana. Sin embargo, valora precisamente Egea la posibilidad de hacer de ellas algo sublime y expresivo: "Algo que parece material de desecho puede llegar a convertirse en materia del espíritu".

Ocurre con las esculturas de piedra pero también con la otra serie que se puede ver en la exposición realizada en chapa de hierro. Se trata de obras que a modo de relieve son producto del ensamblaje, soldado y acabado en diversas texturas casi siempre con el cuadrado como forma de referencia. Interviene en ocasiones con cera y óleo, derivando hacia el cromatismo, con piezas que contrastan de alguna forma con la escultura, añadiendo misterio. Se muestran también piezas de pequeño formato que aparecen integradas en marcos de madera pintada en color blanco que juegan con el reducido espacio, "interpretando su habitáculo tridimensional".

Después de treinta años trabajando con la piedra y el hierro, explica Julio Egea que descubrió en aquel poema de Lorca que escuchaba de niño en un disco recitado por Gabriela Ortega el sentido de su obra, las piedras... "donde los sueños gimen".

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