Teatro

La Liga de la improvisación se gana en Granada

  • La compañía Improvisa Teatro, formada por cuarenta actores, juega todas las semanas inventando historias con la colaboración de las geniales ideas del público

Ellos no son 300 pero si el público les pide que lo sean, lo son. Tampoco cuentan con vestuario ni escenografía previa, pero de ser necesario montar un hotel eléctrico, lo hacen. Son Improvisa Teatro, una compañía que juega en la particular liga de improvisación que enfrenta a diferentes compañías de teatro con un único nexo: la imaginación. El público elige antes de entrar en la sala qué quiere ver y lo apunta en un papel. Les han pedido de todo: musicales, comedias o auténticos dramas. Hacer de teletubbies o de Monty Phyton, pero tienen pocos minutos para improvisar una historia. Sin ensayo, sin guión, sin nada... surge el teatro. Surge el juego.

En el curioso partido se enfrentan dos equipos que tienen que mover sobre el terreno el tema ganador entre los espectadores. Como cuentan Rafael Villena y Silvia López, dos de los fundadores de la compañía granadina, hay dos competiciones. La local, en la que se enfrentan entre ellos, y la nacional. Su último 'choque' fue ante el grupo madrileño -que ostenta el liderato a nivel internacional- y ellos ganaron con una clara diferencia. Hubo un problema. La historia debía desarrollarse en torno a un extravagante hotel eléctrico.

"Tenemos sólo algunos minutos para inventar una obra", cuenta Villena. "Ellos fueron los primeros y cuando comenzaron nos dimos cuenta de que era muy parecida a la que habíamos planteado nosotros". Cuando eso pasa, tienen que cambiar sobre la marcha. Prohibidas las repeticiones, las copias a algo recurrente, como anuncios de televisión, o los plagios de historias archiconocidas. Las reglas del juego son muy claras y un árbitro se encarga de su estricto cumplimiento. "Él es el malo malísimo", dice Villena.

No puede ayudarles nada externo. No hay disfraces, sólo camisetas de colores que les distinguen de sus adversarios. "Actuamos pero sobre todo jugamos" -asegura Silvia-. "Vuelves a ser un niño que juega en un espacio vacío. Todo lo creas de la nada. Se crean situaciones paralelas a la realidad", explica Villena. Surge entonces la magia: "El público ve todo ese escenario que tú dibujas en el aire".

Aunque comenzaron hace tres años con 10 actores y un público escaso, ahora cuentan con una sala que se desborda tanto en el escenario como en el patio de butacas. Cuarenta actores que semana tras semana 'juega' en la sala Granada 10 con un "éxito de público enorme". No es para menos. No sólo se divierten ellos, también los que lo ven. Para empezar, mientras guardan cola para entrar se les entrega un pack con un calcetín, una rosa y dos tarjetas que les hace convertirse casi en los directores de escena por excelencia de una obra que no existe aún y que ellos ayudan a crear.

Un árbitro, dos linieres, los penaltis de improvisación en caso de empate, la duración de 90 minutos, el imprescindible locutor que retransmite lo que pasa en cada momento, un calendario deportivo y, sobre todo, los jugadores son los componentes de una idea que existe a nivel internacional. De hecho, en Madrid se ha creado el Festín, Festival de Improvisación que enfrenta a grupos que hacen lo mismo que el granadino.

Improvisación teatral que tiene mucho de deporte pero mucho más de deportividad con el único objetivo de hacer de su teatro un juego limpio. No existen los ensayos sino los entrenamientos. "Entrenamos la categoría, vamos con previo conocimiento de cada uno de los estilos porque nos pueden pedir que hagamos la obra en estilo narrado o de cine mudo".

En Granada los cuarenta miembros de Improvisa Teatro se enfrentan en equipos de cinco todos los jueves con un sello característico. Sus colores: el fucsia, el verde, el azul, el lila y el naranja. Unos son más clowns, los otros, expertos en sketchs... "Cada color se define por algo en particular". Por ahora, la clasificación local la lidera el grupo verde, con trece puntos, seguidos por el naranja con 8, el azul con 7, el fucsia con 6, y el lila, con 2.

No es la preparación de una obra. Es el vértigo absoluto de comenzarla y terminarla en el instante de la actuación con una idea del público. Un match de improvisación con la sorpresa asegurada.

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