Llamazares muestra 'Distintas formas de mirar el agua'

Al escritor Julio Llamazares le han preguntado muchas veces en su vida qué supuso para él haber nacido en un pueblo que quedó sumergido bajo un pantano. La respuesta es Distintas formar de mirar el agua, una novela coral sobre el destierro forzoso, "la ruina de la patria", la memoria y el dolor.

"El ser apátrida tiene algo de bueno porque te da mayor libertad", afirma Llamazares, cuya nueva novela, publicada por Alfaguara, refleja el dolor y el desarraigo de cuantos se vieron obligados a abandonar sus pueblos por la construcción de una presa, tanto en la España franquista como en plena democracia. "Yo siempre he dicho que los damnificados por los pantanos son los judíos españoles del siglo XX, y, de hecho, muchos de los habitantes de esos pueblos guardaron las llaves de sus casas aunque sabían que las iban a destruir, como hicieron los judíos cuando fueron expulsados de España", comenta el escritor.

"Eran las llaves de su memoria, de su corazón, de su pasado, no las de las casas", añade Llamazares, que nació en 1955 en Vegamián, un pueblo leonés que quedó anegado, junto con otras cinco localidades, por el pantano del Porma en 1968, construido por Juan Benet. Llamazares salió de Vegamián con dos años, antes por tanto de que su pueblo desapareciera, pero ayer conoció muy de cerca esa experiencia a través de amigos de sus padres y de familiares.

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