Lorca y Neruda, los únicos amigos de la 'generación de la amistad'

  • Hilario Jiménez habla en Peligros sobre la especial amistad de los dos poetas

Se conocieron en Buenos Aires en octubre del 33 y se despidieron sin saberlo el 11 de julio del 36, cuando Lorca recitó durante una cena en la casa madrileña de Neruda Los sonetos del amor oscuro. No volverían a verse nunca más, porque la vuelta del poeta a Granada fue su final. Pablo Neruda y Federico García Lorca fueron amigos inseparables durante tres años. Quizás, los únicos de la "mal llamada generación de la amistad que fueron realmente amigos".

Hilario Jiménez, de la Universidad de Extremadura, revivió ayer en el Teatro Pablo Neruda de Peligros, el vínculo vital que les unió desde que el granadino y el chileno se conocieron en Argentina. Lorca acudió a Buenos Aires invitado por la actriz Lola Membrives y su marido tras el éxito que obtuvo su compañía con la representación de Bodas de sangre. Entre el entusiasta grupo que le recibió se encontraba Neruda. De esa amistad fortuita nació una relación que se haría mucho más fuerte con el traslado de Neruda a España, tras su nombramiento como cónsul en Barcelona. "Lorca se convertiría en su embajador por el país presentándole a gente y llevándole a los lugares que el conocía".

"Desde entonces", explica Jiménez, "compartieron tertulias, cafés, paseos", y palabras de cariño y admiración mutua. Para Lorca, Neruda era "un poeta lleno de voces misteriosas que afortunadamente él mismo no sabe descifrar". Para Neruda, por Lorca "se pueblan de plumas los ángeles heridos". El poeta chileno cantaba al "Lorca mortuorio, de sangre", hablando de esa situación dura que le acompañaba siempre en su mundo literario pero destacando que era capaz de superarla: "Por ti pintan de azul los hospitales".

"La Generación del 27 es mal llamada la generación de la amistad. No fueron amigos para nada", explica Jiménez. "Por ejemplo, Alberti y García Lorca sólo mantuvieron una relación profesional aunque tampoco se odiaban". Sólo Lorca y Neruda compartieron mucho más que literatura. Lorca llegó a dedicarle un poema a la hija de Neruda, Malva Marina, enferma de hidrocefalia. Neruda fue expulsado del consulado cuando tras la muerte de Lorca se posicionó y defendió la República. Tras la muerte del poeta de Fuente Vaqueros, el chileno comenzaría a escribir sus poemas de España en el corazón, en los que recordaría a aquel amigo y los días felices que vivieron en la madrileña Casa de las Flores.

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