"Con Lorca es muy difícil sorprender, acercarse a él complica mucho el reto"

  • Tras la experiencia de ponerle música al 'Romancero gitano', el guitarrista se sumergió de lleno en los versos "más flamencos" del poeta granadino para contagiarlos de su ritmo y convertirlos en nuevas canciones.

Lorca nunca ha sido un reto fácil. Escritores, músicos y artistas de todas las disciplinas siguen volviéndose cada día un poco más locos en busca de las palabras, las notas y los movimientos exactos que pueden ayudar a que el poeta de Fuente Vaqueros suene un poquito distinto a través de sus manos. Pedro Sierra, director musical de Poema del cante jondo en el Café de Chinitas que se podrá ver todas las noches hasta el 29 de agosto en los jardines del Generalife a cargo del Ballet de Andalucía, tenía claro que ni podía ni quería quedarse en la superficie. "Lorca está ya muy rehecho, ¿quién no se ha adentrado en nada de él? Con Lorca es muy difícil sorprender y no sólo desde el flamenco, sino desde cualquier prisma. Acercarse nuevamente complica mucho más el reto que encierra cualquier otro espectáculo. Te da la oportunidad de cambiar las tornas", destaca Sierra.

Así, con el reto sobre la mesa lanzado por Cristina Hoyos y José Carlos Plaza, el compositor y guitarrista sevillano volvió a hurgar entre los versos de Lorca que tan bien conoce para sacarles su esencia y contarla a su manera: "Lo más complicado de los poemas de Lorca es adaptarlos al flamenco y que parezca que se han estado cantando siempre, que es lo que hemos logrado gracias a muchos ensayos y mucho trabajo por parte de todos. José Carlos Plaza me dio total libertad, no le gusta que te reserves y hasta te empuja para que hagas cosas distintas y raras, así que fue algo muy grato".

Entre las cosas que estaban claras por parte de todo el equipo estaba un concepto global "más festivo" para este Poema del cante jondo en el Café de Chinitas que, pese a todo, "no escapa de la tragedia de Lorca". "Eso se ve claro si te vas a La Petenera, a la Seguiriya o a la Parrala, donde hay una conversación directa con la muerte y elementos muy trágicos. Puede que haya más viveza que en el Romancero, pero Lorca sigue siendo triste", destaca.

Y por otro lado, estaba el flamenco. En toda una obra maestra en torno a los cuatro grandes pilares sobre los que se asienta el cante jondo, su concepción artística sobre el escenario no podía ser para menos: "Los poemas de Lorca son muy flamencos, de hecho, siempre se ha cantado casi todo lo de Lorca, sobre todo sus romances, como el de La Luna, Luna o el Verde que te quiero verde... Sin embargo, cantar flamenco con los poemas de Lorca se ha hecho muy poco. Creo que en este espectáculo el gran logro ha sido darles voz, que se canten y que parezca que desde siempre han sido así".

La experiencia que todo el equipo tenía tras el Romancero gitano fue decisiva para dar forma al Poema del cante jondo en el Café de Chinitas. En esta ocasión, el número de temas y números para hacer prácticamente se doblaba y, además, la música se debía adaptar a ritmos previamente establecidos. "Lo fácil con una composición como la Tarara sería hacerla tal cual es, como una canción popular, pero darle una visión nueva con unos arreglos de hoy sin salirse demasiado del flamenco era lo más difícil y también lo más estimulante", añade Sierra. A partir de ahí, la elección de los cantaores y guitarristas -todos miembros estables de la compañía- permitió matizar aún más los pequeños detalles.

Desde los primeros pasos del Poema del cante jondo en el Café de Chinitas que se empezaron a dar en noviembre del año pasado hasta su estreno la noche del 21 de julio han pasado muchas y largas horas de trabajo por parte de todo el equipo. "Coordinar los aspectos coreográficos con los musicales y, sobre todo, adaptarlo a los problemas técnicos que siempre surgen es lo más difícil", apunta Sierra, quien reconoce que se sorprendió gratamente al comprobar el resultado final sobre el escenario de las piezas que más temor le daban en un principio: "A diferencia de con el Romancero gitano, en las grabaciones de este espectáculo se han utilizado elementos orquestales para números como Anda jaleo, Zorongo o Vito. Esto era algo nuevo para mí y la gente lo ha tomado con una gran aceptación".

La unión de todo el equipo de este Poema del cante jondo en el Café de Chinitas ha sido esencial para disfrutar de un resultado que está fascinando al público. "Recreamos el Café de Chinitas, que se supone que era un bar que cerraba muy tarde, a altas horas de la madrugada, y donde se juntaban personajes de todo tipo, de militares a artistas o mujeres de la vida. Para mí, el aspecto visual, enmarcado por esa gran vidriera de cristales verdes, y con un vestuario espectacular fue maravilloso", confiesa el guitarrista, quien destaca también la unión que existe entre todos los números: "Es un montaje muy dinámico, se nota que está muy bien hilvanado".

Tras su paso por los jardines del Generalife, la obra viajará hasta a Madrid y a la Bienal de Sevilla, justo antes de su gira por varios países de todo el mundo. ¿Y qué hay de una nueva colaboración con el tándem Hoyos-Plaza? "Estoy a su entera disposición. Tenemos buena conexión, que en este mundo es muy importante".

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