Luc Besson, con la "conciencia" puesta en el cine

  • El director francés estrena este viernes 'Arthur y la venganza de Maltazard'

El cineasta francés Luc Besson, que ha conseguido 18 millones de espectadores con la primera entrega de la trilogía de los Minimoys, asegura que si se dedicara a vender hortalizas lo haría con la misma conciencia ciudadana con la que hace cine: "serían de cultivo ecológico", afirma.

Conocido por sus películas de acción de finales de los noventa (El quinto elemento, Nikita) y más recientemente por su compromiso ecologista (Home, The Cove), aseguró que su aventura en el cine infantil ha terminado. Aunque ha conseguido 113 millones de dólares en 77 países gracias a Arthur y los Minimoys (2006) y espera superar el récord con el resto de la trilogía, afirma que regresa al cine para adultos porque "en algún momento hay que cerrar el grifo, no porque no queden huecos que llenar: todo lo que uno lanza al mundo de los niños se rellena automáticamente", dijo.

El realizador y productor francés estrena este viernes en las salas españolas Arthur y la venganza de Maltazard, en la que Arthur (Freddie Highmore) vuelve al universo de estos diminutos personajes, convencido de que su amada princesa Selenia está en peligro. Pero ha caído en una trampa del malvado Maltazard: utilizará el camino de luz de Arthur para llegar al mundo de los humanos que le tiene fascinado desde que, por casualidad, vio a la abuela del chico (Mia Farrow) cocinar para su familia "con amor", un concepto que este insecto sin nariz desconoce por completo.

Las películas combinan escenas con actores y los muñequitos de orejas puntiagudas del mundo imaginario, gracias a la tecnología del mismo equipo que ya trabajó con Besson en El quinto elemento.

La tercera parte, Arthur y la guerra de los mundos, que se ha rodado de manera simultánea a la segunda, se verá en verano de 2010. "Es el capítulo último y final, el más difícil de hacer y en mi opinión el más exclusivo", dijo el director sin desvelar los numerosos interrogantes que quedan abiertos en la segunda parte y que sólo se resuelven al final.

"Maltazard está en el mundo real, mide dos metros y tiene un ejército de mosquitos gigantes. Arthur deberá pararle", aseguró, enigmático.

Vestido con camiseta y pantalones negros que disimulan su oronda figura, Besson recurrió a ejemplos culinarios para explicar su relación con el cine y con el mundo: "uno hace la digestión de todo lo que le alimenta: literatura, películas, educación de los padres, música, museos, pintura...", y de ahí sale su cine. "Me suelo basar más en mi experiencia familiar que en referencias directas del cine, porque de hecho las del cine lo son de algo ajeno, y yo prefiero los guiños, me parecen más divertidos", señaló.

Autor de obras como El gran azul (1988), Nikita, dura de matar (1990), Atlantis (1991), Léon -en la que se dio a conocer Natalie Portman- (1994) o El quinto elemento (1997), su mayor éxito fue Taxi (1998), de la que hubo tres secuelas y una versión estadounidense.

"El éxito o no de una película es independiente del esfuerzo que uno invierte, que es donde está la satisfacción, porque no siempre encuentran el eco que uno espera, y al contrario. Del éxito no es uno responsable, de la calidad sí", reflexiona el cineasta, que compite en los Óscar como productor de The Cove y que acaba de terminar Las aventuras extraordinarias de Adele Blanc-Sec, basado en un famoso cómic francés sobre la vida de una intrépida periodista de principios del siglo pasado.

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