Más Les Luthiers que nunca

  • Genios a la par que sencillos, el grupo de humoristas argentinos presentó ayer 'Las Obras de Ayer', una antología con la que estarán en Granada hasta el 2 de marzo

No es muy difícil convertirse al luthieranismo. Humor, inteligencia, música, elegancia y una genialidad poco común en estos tiempos son los preceptos a seguir. El resultado, el "milagro compuesto" por Les Luthiers después de cuarenta años y una vida en común envidiable.

Ayer presentaron en Granada su espectáculo Las Obras de Ayer, en la única rueda de prensa que han dado en Andalucía. Y ayer, en una sala de pocos metros cuadrados -abarrotada-, confesaron su secreto: reciclarse o morir. "Esto no es el resumen de una vida, es una antología, pero ¡claro! nos ven así, tan viejitos..."

Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich han sobrevivido a 40 años sin crisis, sólo los problemas propios de todo grupo. Y los años les han servido para comprobar que "hay que ser muy tenaces para sostener el vínculo entre los cinco. No es fácil mantener una pareja, imagínense mantener a cuatro compañeros...". Ellos lo llevan muy bien. Todo porque, como dice Rabinovich, "tenemos la felicidad de trabajar juntos y de seguir nuestra afortunada rutina".

Granada tendrá hasta el 2 de marzo para verlo. Una pena para ellos... "En esta ciudad lo estamos pasando realmente mal. Sufrimos porque no sabemos por dónde pasear". Normal. Casi tanto como el placer de caminar por cualquier calle española. Mundstock lo revelaba ayer: "Nos gritan genios y amos por España", cómo no van a querer venir.

Por lo pronto, el primer lugar granadino que visitaron el martes fue el Palacio de Congresos. Primer día de disfrute para los auténticos fans de las composiciones del carismático Johan Sebastian Mastropiero. Primera noche para escuchar el Ten-Step Pepper Clemens sent the messenger, nervertheless the reverend left the herd o la canción con mimos Quien conociera a María amaría a María... Primera noche de seis para verles en un montaje que estrenaron en Argentina en 2001, por donde desfilan clásicos de siempre y éxitos más recientes como sus Grandes Hitos y Por Humor al Arte.

Nunca lo mismo sino más. Más Les Luthiers que nunca -emulando su universal Mastropiero que nunca-y conscientes de su éxito. Sencillos a la par que elegantes y genios a la par que sencillos, reconocieron algo difícil. No todos los humores son buenos, y para hacerlo de calidad es necesario tiempo: el médico del grupo, Rabinovich, hizo un diagnóstico riguroso. "Nosotros nos llevamos 3 años para escribir un espectáculo y luego siempre lo estamos perfeccionando...". En el humor, como en todo, no son buenas las precipitaciones.

Experiencia no les falta: cuarenta años de Les Luthiers multiplicado por multitud de espectáculos, nueve discos y más de veinte premios dan al final "cuarenta años de festejos". Por eso de crisis de los cuarenta, nada.

"Lo que tenemos es resaca de festejos. Se ha hecho una expo de Les Luthiers, con 300.000 espectadores, nos han nombrado Ciudadanos Ilustres de Buenos Aires, nos dieron la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica -máxima distinción que España otorga a los extranjeros-". Está claro que no hay crisis.

Otra prueba son los planes de futuro. Traer a España Los premios de Mastropiero que estrenaron en Argentina en 2005 y una nueva obra que están preparando para agosto, aún sin nombre.Cumpliendo escrupulosamente los plazos de tres en tres años. "El estreno de un nuevo espectáculo es algo que ocurre sólo una vez cada tres años, por suerte". Como siempre, en Rosario, la ciudad que se ha convertido en su lugar tradicional de estrenos, se verán nuevos inventos y nuevas composiciones.

Por ahora, la gira por Andalucía de Las Obras de Ayer les llevará tras Granada a Córdoba, Úbeda, Roquetas, Málaga, Sevilla, Algeciras y Jerez de la Frontera.

Sin embargo, y a pesar del escenario, confirman no atreverse con el flamenco. "Tendríamos -dice López Puccio- que conocerlo muy a fondo para atrevernos con él. Sí hacemos algo de zarzuela o corrillos mexicanos. De todas formas, cambiamos pocas cosas del espectáculo, sólo algunas palabras".

Igualmente, "se trata de una obra bastante universal. Los que tengan el gusto y el paladar de ir a ver a Les Luthiers, se ríen lo mismo en Argentina que en España... Podemos hacer un porcentaje de qué determinado chiste hace reír más en un sitio o en otro, pero en realidad es lo mismo".

Luthieranos o no, por algo llevan cuarenta años sin padecer crisis. Siempre tan elegantes. Y, sobre todo, siempre tan sonrientes.

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