Crítica de jazz

Majuelo's Mardi Gras

Dee Dee Bridgewater & Irvin Mayfield

Festival de Jazz en la Costa. Fecha: miércoles 22 de julio. Lugar: Parque del Majuelo, Almuñécar. Aforo: 1.200 personas

Apostábamos ayer con demasiado atrevimiento a que el de Robert Glasper sería el más memorable de los conciertos de la actual edición del Festival de Jazz en la Costa. Y como no hay camino más corto para perder que el de arriesgar, no tuvimos que esperar mucho, pues una sola noche más tarde, a Dee Dee Bridgewater y su fenomenal grupo de acompañantes le bastaron dos temas para poner en pie a un auditorio abarrotado hasta la bandera con una propuesta diametralmente distinta, pero al menos tan efectiva y certera como la que planteó la noche anterior el pianista de Houston.

Comandados por el trompetista y polifacético entertainer Irvin Mayfield, los músicos de la Bridgewater, inmensa en todos los parámetros, como cantante, por supuesto, pero también como animal escénico, como comunicadora y como experta en conectar con el respetable, convirtieron el Parque del Majuelo en una suerte de Barrio Francés de Nueva Orleáns, en el carnaval mundialmente conocido como Mardi Gras, con el público perdiendo la compostura que mantiene con otros artistas más sesudos, y moviendo el esqueleto al son de las marchas tradicionales de la ciudad más genuinamente musical del sur. Solo faltaron los collares que van coleccionando las damas que se atreven a mostrar los pechos para celebrar la fiesta de la carnalidad.

Tal vez más de una se entregara a la fiesta más tarde, en la intimidad de su apartamento o semioculta en la oscuridad de las playas tropicales de la ciudad, bajo la suave brisa del Mediterráneo, que anoche por fin hizo acto de presencia. El caso es que hasta que eso llegara o no, The New Orleans 7, una versión abreviada de la New Orleans Orchestra con la que la cantante de Memphis ha grabado su homenaje a la ciudad donde el Misisipi se encuentra con el Golfo de México, una celebración mucho más que un lamento, dejó constancia del inalcanzable nivel que se siguen gastando los músicos de la Louisiana.

El concierto comenzó con tono sosegado al ritmo de One Fine Thing y de Come Sunday, composiciones de Harry Connick Jr. y de Duke Ellington respectivamente (la segunda popularizada en la voz de Mahalia Jackson), pero bastaron los primeros compases de Big Chief, un tema original del Professor Longhair y uno de los inevitables del carnaval. El pulso volvió a descender con la versión atemperada de Do You Know What it Means (To Miss New Orleans) para volver a acelerarse con el tradicional Basin Street Blues, un incunable no incluido en el disco y que sirvió para que Dee Dee estableciera un diálogo con el trombonista Michael Watson que entusiasmó al personal.

El ambiente de fiesta ya no decayó, ni con la balada C'est Ici Que Je T'Aime, composición de Irvin Mayfield, que a esas alturas ya bromeaba con el público y con la propia Bridgewater, ni con el sensacional Saint James Infirmary, que funcionó como combustible capaz de haber resucitado al más animado Cab Calloway en la noche más animada del Cotton Club, y que sirvió a la trompeta de Mayfield para hacer algún guiño españolizante.

Para entonces los más de mil asistentes estaban completamente entregados a lo que quisieran ofrecerle: New Orleans, de Hoagy Carmichael con el que la cantante lució sus dotes para el scat, o el célebre What a Wonderful World. Para el fin de fiesta echaron mano de Treme/Do Whatcha Wanna, que sirvió al combo para introducir guiños hasta a James Brown, y que terminó de incendiar el auditorio. Como regalo para el bis, otra versión de un tema vinculado a Nueva Orleáns, The House of the Risin' Sun. El público desfilaba con la sonrisa puesta y pensando que aún quedaba otro de los platos fuertes del festival, el que propendía al día siguiente Marcus Miller.

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