"Manuel y Antonio Machado pensaban casi lo mismo de todo"Los grafiti del Muro de Berlín, en peligro

  • Según el especialista en la obra de los hermanos Machado Enrique Baltanás, los dos hermanos no estaban enfrentados ni en el pensamiento ni en el corazónLos turistas están realizando garabatos, firmas o dibujos que afectan a las pinturas del muro

El especialista en la obra de los hermanos Machado Enrique Baltanás aseguró ayer que Antonio y Manuel Machado "pensaban casi lo mismo de casi todo", como pretende demostrar en su recién publicado La obra común de los hermanos Machado (Renacimiento), centrada en su producción teatral.

El teatro de los Machado ha sido "desdeñado y relegado" más por razones políticas que estéticas, pese a que no existieron diferencias sustanciales entre ambos, dijo Baltanás, profesor de la Universidad de Sevilla, autor también de la biografía colectiva Los Machado. Una familia, dos siglos de cultura española y editor de las Obras Completas del padre, Machado y Álvarez. "Se ha considerado que Manuel y Antonio eran opuestos y hasta enemigos porque durante la guerra habían militado en bandos distintos, olvidando también lo que hubo de azar, de simples circunstancias geográficas, del lado en el que los sorprendió la guerra, cosa bastante común en aquellos días", explicó el profesor.

"No todos los soldados del Ejército Popular eran republicanos, y muchos se pasaban al enemigo; y en el otro bando, igual; a Manuel la guerra le sorprende en Burgos, que había sido convertida en la capital de los alzados; muy poca gente sabe que Manuel fue detenido y pasó varios días en la prisión de Burgos", explicó Baltanás.

El biógrafo y crítico añadió que "cuando salió de la cárcel comprendió que ya no estaban los tiempos para bromas ni para declaraciones displicentes, pero Manuel era tan republicano como Antonio: ¡Hasta escribió la letra de un Himno a la República!"

Baltanás insistió en que los Machado "para nada estaban enfrentados en el pensamiento, y menos aún en el corazón; nunca, ni siquiera durante la guerra, donde cada uno estaba preocupado por la suerte del otro; Antonio siempre guardó silencio sobre Manuel, en público y en privado, y Manuel, lo mismo".

En este estudio, Baltanás subraya el cristianismo de los Machado porque "está claramente en su teatro, en sus textos, que cito en abundancia; lo de Manuel nadie lo discute pero sobre la religiosidad de Antonio existen las más diversas hipótesis, que era ateo, o panteísta, que buscaba a Dios sin encontrarlo."

Tampoco es el de los Machado un teatro religioso, matizó Baltanás, sino que su tema fundamental es el amor y es el deseo, y que cada obra como Las adelfas, que era la que ellos preferían entre las suyas, "es una auténtica lección de amor".

Baltanás rechazó las críticas de que el teatro de los Machado "huela a naftalina" exclamando: "¡Ha estado tanto tiempo en el armario!" y contestándose con otra pregunta: "El teatro de Valle Inclán o Lorca, ¿a qué huele? A mí me da en la nariz que a oficialidad y a subvenciones...; por eso yo he querido sacar este teatro del armario, al aire, a ver si se orea y le da un poco de sol."

La firmas, dibujos, dedicatorias y meros garabatos de los turistas salpican las pinturas de la East Side Gallery, el trozo de Muro de Berlín aún en pie decorado con los grafiti realizados por artistas de todo el mundo, veinte años atrás, para celebrar su caída y que fueron restaurados el año pasado.

Mensajes de amor, dedicatorias, autógrafos o la típica frase "yo estuve aquí" junto a la fecha de su escritura se mezclan con las obras pintadas en 1990 por más de 100 artistas y que fueron declaradas patrimonio artístico en 1992.

Con casi 1,3 kilómetros de longitud y situado en la Mühlenstrasse en el distrito de Friedrichshain, en el antiguo sector oriental de Berlín, se trata del trozo de muro más largo que se conserva en pie en la ciudad y de la mayor galería de arte al aire libre del mundo.

Veinte años atrás, pinceles y pinturas de spray fueron los materiales elegidos para celebrar la caída del Muro y decorar el gris hormigón que se conoció como La Franja de la Muerte. El año pasado, coincidiendo con el vigésimo aniversario de la caída del Muro, se llevó a cabo la restauración de las pinturas consistente en limpiar las rayadas y escritos de los visitantes y en conseguir que los mismos artistas de entonces repintaran sus obras.

La prensa berlinesa ha alertado sobre la cantidad de autógrafos en el monumento y varias voces vinculadas con la East Side Gallery piden que se reanude la vigilancia en la zona.

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