Martos, música en vena

  • Violín y chelo, los hermanos Martos triunfan con su dúo Garnati Ensemble, con el que viajan por todo el mundo.

Cuando tu padre funda en su juventud un grupo de música folk -Arboleda- y ficha a una cantante que acaba siendo tu madre, está claro que llevas la música en la sangre. Si de pequeño te regalan un perro y le pones de nombre Fuga en honor a Johann Sebastian Bach, las señales empiezan a parpadear más fuerte.  Si a los 8 años, el Día de los Reyes Magos en vez de recibir un coche teledirigido encuentras un chelo pequeñito con una cinta roja, tu suerte está echada y las posibilidades de que te conviertas en músico se multiplican.

Detalles así fueron los que marcaron la infancia de Pablo y Alberto Martos. Tan diferentes como para llevar sus carreras de violín y violonchelo -respectivamente- en solitario y tan compatibles como para trabajar juntos en Garnati Ensemble, un dúo mimado por la Casa Sony con el que triunfan en todas partes del mundo.

"Mi padre fue niño cantor en la Escolanía de Guadix. Mi madre y mi tía también cantaban. No había una fiesta familiar sin música en directo, cómo no contagiarte.  Más tarde mi padre se embarcó en montar una escuela y fue allí, en la Escuela Experimental de Música donde empecé a recibir clases de violín", recuerda Pablo, el mayor de los hermanos. 

"El grupo de mis padres, Arboleda, durante su corta existencia cosechó muchos éxitos llegando a grabar para la casa Philips y a actuar en TVE. Nuestra tía Mari es toda una artista cantando, bailando y tocando las castañuelas", añade Alberto.

En sus recuerdos aún suenan los conciertos de Haydn interpretados  por Rostropovich. "Era una cinta que no parábamos de poner", dice Alberto. "Yo no puedo olvidar la Obertura 1812 de Tchaikovsky que se escuchaba en casa, sobre todo los domingos por la mañana. Me impresionaban los cañonazos", apunta Pablo.

Esos niños fueron creciendo.  Con el apoyo de unos padres orgullosos de ellos y entusiasmados, se aferraron al camino de la música. Hasta el punto de que para el mayor, Pablo, fue un alivio acabar el instituto. "Era una tortura", apunta. "Aún recuerdo la cara de mi madre en la estación de tren de Oviedo despidiéndose con lágrimas en los ojos de su hijo de 16 años, que abandonaba el nido para estudiar violonchelo con los Virtuosos de Moscú", dice Alberto.

El mundo se ha convertido en la casa de estos jóvenes músicos que han trabajado con maestros de la talla de Baremboin.

El violinista, Pablo, tocará un recital en La casa rusa de Berlín junto a Natalia Pegarkova, el próximo 17 de abril . Alberto actuará en formación de trío junto a Jesús Reina y el pianista Ambrosio Valero. En mayo, los dos hermanos (Garnati Ensemble) cruzarán el charco para actuar en Puerto Rico. Después grabarán su próximo trabajo para Sony Classical. Conciertos para violín, violonchelo y orquesta bajo la dirección del maestro Antoni Ros Marbá y la Orquesta Ciudad de Granada.

Atrás quedan actuaciones memorables como un recital en la sala Conde Duque de Madrid o el Doble Concierto para violín y chelo de Brahms junto a la OCG, en el caso de Pablo. Para Alberto, "allá por 2004 cuando Daniel Barenboim después de escucharme la tercera  Suite de Bach y el concierto para violonchelo de Saint Saens decidió que ocupara el primer atril de la West Eastern Divan Orchestra". De él dijo el maestro: "un músico de gran talento y una de las mayores promesas del violonchelo español".

Ambos destacan cualquiera de sus giras con Garnati Ensemble por Oriente Medio, el rodaje de The Healing Notes, documental producido por Mercedes Milá que registra algunos de sus conciertos solidarios y el año 2012 cuando firmaron su primer contrato con la discográfica Sony.

Además de un talento indiscutible y una preparación musical  forjada a base de estudios en España y fuera de nuestro país, algo que llama la atención cuando se escucha este dúo en concierto, es lo diferentes que son  y, al mismo tiempo, lo compatibles. "Nos conocemos muy bien. Sabemos  en qué solemos equivocarnos con el otro. Nos hablamos con una claridad que da miedo y sabemos rectificar", explica Pablo. 

"La música nos ha ayudado a profundizar en nuestra relación y a entender que el diálogo, el respeto y el cariño son imprescindibles... Afortunadamente además de ser hermanos somos grandes amigos", comenta Alberto.

Incluso fuera de escena son muy distintos. Mientras que Pablo se cuida muchísimo para afrontar la presión y el desgaste físico de los conciertos y de los viajes: "hago deporte y me alimento con dieta casi vegetariana, pero cuando mis amigos me ponen un buen vino delante, hacen que olvide todo lo anterior", su hermano Alberto asegura que le cuesta la disciplina en el deporte. 

Si no hubieran sido músicos, a Pablo le hubiera gustado pilotar aviones o dirigir cine y a Alberto ser actor, poeta, escritor o filósofo. 

El consejo de Pablo para los jóvenes que quieren dedicarse a la música es "que no tengan miedo a nada ni a nadie. ¡Y menos, a sí mismos! Que sean apasionados y huyan siempre de la auto complacencia". 

Alberto anima a no dejar de perseguir los sueños. "Disfrutad vuestro viaje a Ítaca, porque el camino lo es todo... Vivid vuestra vida apasionadamente. ¡Carpe Diem!". "Creo que todos los trabajos tienen su lado malo; la clave está en encontrar la chispa para disfrutar", apunta Pablo.  

Hace un par de semanas, Alberto interpretó con pantalones vaqueros junto al pianista Ambrosio Valero en el Auditorio Manuel de Falla. "Me encanta la idea de acercar la música clásica a todos los públicos y si llevar jeans puede ayudar, ¡no hay problema! Con el gran pianista y amigo Ambrosio Valero he disfrutado de fantásticos Concerts  in Jeans. En cualquier caso, lo importante es la música". Su hermano, sin embargo, apuesta por trajes a medida hechos por artesanos granadinos que permitan una gran libertad de movimientos". Además, está seguro de que a todo el mundo le gusta la música clásica, "lo que ocurre es que no lo saben". 

Entre los compositores favoritos de Alberto están "las tres B": Bach, Beethoven, Brahms, Schubert y Bartok. Pablo se decanta por Berstein, Glenn Gould, Jaqueline du Prè,  Beatles, Cesárea Évora, Billy Holiday o Maite Martín.  Ambos coinciden en que a la hora de elegir una ciudad favorita, esa es la que les vio nacer, Granada.

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