Maruja Torres augura la muerte del reporterismo si no hay buenas empresas

  • La periodista cree que la crisis del sector se debe a las "aventuras bursátiles" y afán de riqueza de los empresarios

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"El reporterismo sólo se puede salvar en estos tiempos si cuenta con una buena empresa detrás, porque el reporterismo es caro. El problema es que los periódicos hacen hoy sus ediciones digitales con información que no se sabe de dónde viene y con un par de becarios mal pagados". Así de tajante fue ayer la escritora y periodista Maruja Torres en su intervención en el Mapfre Hay Festival acompañada del también periodista Guillermo Altares. Para Maruja Torres, el futuro del periodismo pasaría si se unieran empresarios del perfil de Jesús de Polanco y Bill Gates.

"El periodismo ha degenerado hoy porque empresarios que tienen muchos periódicos han querido embarcarse en aventuras bursátiles y cargar todo el esfuerzo en la espalda de los reporteros o los editores", señaló. "Antes, cuando alguien quería crear un periódico, invertía dinero para tenerlo abastecido durante un año aunque fuese con sueldos bajos y procuraban ser fieles a sí mismos. Eso para mí era un periódico, no una fuente de hacer una fortuna rápida".

"Hay mucha gente", añadió refiriéndose a los responsables de las empresas periodísticas, "que está solapando sus errores de estrategias en la crisis económica y en la aparición de las nuevas tecnologías, unas nuevas tecnologías de las que, si no tenemos cuidado, también se harán cargo y las destrozarán".

"Hoy los periódicos se hacen con becarios mal pagados y tontos que medran porque saben mucho de facebook", añadió. "Lo que hacen falta son empresarios que sepan cómo hacer buenos periódicos y empresarios que sepan como emplear bien las nuevas tecnologías. Los ciudadanos tienen derecho a estar bien informados, y no por lo que sale en internet que no se sabe ni de dónde viene".

Maruja Torres habló ayer sobre todo de Beirut, ciudad en la que vive la mayor parte del tiempo y de la que está completamente enamorada. "En Beirut redescubrí que podría ser reportera de nuevo", dijo. "Yo veo siempre la vida con ojos de reportera. Siempre supe que Beirut importaba más que yo".

"Me gusta Beirut por su complejidad, por sus contrastes. Las ciudades que más marcan a los reporteron lo hacen por sus desdichas, pero también por su dignidad y por su dolor, por su muchísima maldad. Es la belleza de la desolación", comentó la periodista, que acaba de publicar el libro Esperadme en el cielo, en el que recrea una infancia ficticia con dos íntimos amigos ya fallecidos, Manuel Vázquez Montalbán y Terenci Moix. "En el libro me doy la infancia que no tuve con dos amigos que no estaban en esa infancia", explicó. "Yo reconstruyo una Barcelona de mi infancia para ellos, para mis amigos muertos".

Torres definió su relación con Beirut, una ciudad agitada por la violencia, como "muy ambigua y confusa. Sé que tiene un montón de contradicciones, pero cuando uno se enamora nunca encuentra los defectos". La periodista, con gran sentido del humor, narró cómo, al mudarse a un barrio cristiano de Beirut, "volví a tener tetas". "Por muy cubierta que fuese, levantaba pasiones". La periodista definió a la capital libanesa como "una ciudad única".

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