Mera gracieta

Idea original y Compañía: La Serda Teatro. Intérpretes: Ignacio Andreu y Andrés Blanco. Escenografía: Ignacio Andreu. Música: Santiago Vargas. Dirección: José María Peña. Lugar: Teatro Alhambra. Fecha: 27 y 28 de marzo de 2012.

Ocurre a veces que se hace pasar por creación artística una mera gracieta, un chascarrillo, una tontería sin la menor elaboración formal. Por un cuñado de dólares, la última obra de la compañía sevillana La Serda Teatro trae la misma creatividad propia de una bobada con retranca folklórica para pasar el rato en la barra de un bar. La historia de esta pieza ni siquiera es tal, sino un chiste fácil: el par de disparates que se les ocurren a dos individuos que pasan por apuros económicos -un pastelero culturista y un informático en paro- que se encuentran, coinciden en un gimnasio, para conseguir dinerito: un, dos, tres, ¡ya!

Abelardo y Lee (o Luis o como se llame) responden a la pareja cómica más arquetípica, la del tímido-lerdo versus el enérgico-enteraíllo. Poco y nada más.

Vestuario, gestualidad y dicción de los intérpretes no se separan un ápice del arquetipo, no hay ni rastro de limpieza, cuidado o minuciosidad, ya se trate del vestuario que se da a ver, el movimiento que dibujan en escena los personajes, la palabra que enuncian o el gesto que convocan.

Toda la pieza, la hora y cuarto que se toma en escena Por un cuñado de dólares sabe a una mera sucesión de gracietas, con el tono falso de la cordialidad chistosa, rodeado por un empaque visual tan creativamente pobre, desaliñado, cutre, feo, como narrativamente insulso resulta en su conjunto, sumado al resto. Da la impresión de que los miembros de La Serda (como los personajes que sube a escena) para conseguir rápidamente dinerito un, dos, tres, ¡ya! se han sacado un espectáculo de la manga también por arte de birlibirloque: dos, tres, ¡ya! A esta gracieta plagada de guiños al folklore sevillano, le puede servir mejor una caseta en mitad de una feria, que las paredes de un teatro.

Me dice al salir un colega y creador exigente que, sin embargo, "esto" gusta bastante a la tercera edad. Supongo que se refiere a la diferencia mercantilista entre producto de mero entretenimiento y producto de creación, artístico. Bien, para entretenimiento: los bares, las casetas, la feria. No está el público que busca en el Teatro Alhambra.

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