Más Mesías que nunca

Un año más la Orquesta Ciudad de Granada y el Coro de la OCG ofrecieron la tradicional interpretación de El Mesías de Georg Friedrich Händel, secundados por un granado conjunto de coros y participantes individuales; entre estos últimos se encontraban miembros de la Coral Lauda, la Coral Pueri Cantores María Briz, el Coro de la Universidad de Jaén, el Coro de voces blancas Ciudad de la Alhambra, el Coro Manuel de Falla y el Orfeón de Granada. Todos, unidos al cuarteto solista y al director Arie van Beek, construyeron una interpretación bastante acertada de una obra que, sin duda, preludia la llegada de la Navidad.

El Mesías es, sin duda, el oratorio más conocido de Händel. Estructurado en tres partes, incluye números magistrales que han trascendido el paso del tiempo para convertirse en referencias universales. La interpretación que desde hace seis años La Caixa y el Consorcio Granada para la música ofrecen es singular por tratarse de un Mesías 'participativo'; con ello nos referimos a la posibilidad que tienen los aficionados a la música de unirse a la interpretación artística de escena a la hora de cantar algunos de los números corales de la partitura. Con esta colaboración se crea un efecto estereofónico bastante efectista, que contribuye a acercar la obra al gran público a la vez que se ofrece una nueva percepción de la obra.

Para empezar, hay que alabar el magnífico trabajo de dirección de Arie van Beek, una batuta de dilatada experiencia que dibujó una versión fresca y dinámica de una de las obras más conocidas de la historia de la música. Con un gesto claro y bien articulado, y una precisión en la articulación y matización de cada pieza, El Mesías de Beek ha sido uno de los mejor construidos en los últimos años.

El cuarteto solista fue, sin embargo, más irregular. Si bien Ainoa Garmendia sorprendió con un timbre cálido y brillante, de gran riqueza en armónicos y enorme fluidez interpretativa, la contralto Janja Vuletic adoleció de potencia en los graves, aunque su registro medio y agudo era de gran belleza. Del mismo modo, hubo cierto desequilibrio entre la rotunda y potente voz del bajo Tomislav Lucic y la del tenor Stéphane Malbec-García, mucho menos timbrada y con una coloratura inapropiada para esta partitura. Aún así, en conjunto se puede decir que su participación fue bastante digna.

Por el contrario, la labor del Coro de la OCG y de la orquesta en sí fue encomiable, dotando de interés y fuerza expresiva la partitura. El Coro de la OCG es como el buen vino, que va mejorando con los años, aproximándose a lo que podríamos concebir como el equivalente en nuestra ciudad a otras formaciones profesionales del panorama nacional. En cuanto a la orquesta, nos regaló sonoridades cálidas y una interpretación llena de lirismo y exacta articulación. Destaca el papel de los oboes y del trompeta solista, así como la de los fagotes, el primer violonchelo y el clave en las partes de bajo continuo.

En definitiva, la unión de todas las partes dio como resultado un conjunto bien ensamblado que bajo la dirección de Beek llevó a buen término la interpretación una obra magna como es El Mesías. Con este concierto la OCG y su coro nos desearon felices fiestas, sentimiento al que desde esta tribuna me uno, esperando los mejores parabienes, y la mejor música, para el año venidero.

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