Christian Scott. Músico

"Miles Davis fue un instrumentista discreto"

  • El trompetista, uno de los gandes nombres del panorama actual, abre esta noche en el Teatro Isabel la Católica la nueva edición del Festival de Jazz.

Desde la irrupción de los 'jóvenes leones' (Marsalis, Carter…) en el mundo del jazz profesional es difícil recoger tantos elogios como los que le han dedicado al trompetista Chistian Scott, señalado por la prensa el año pasado como 'el nuevo Miles Davis', lo que ya es mucho decir a sus recién estrenados treinta años. Sobrino del legendario saxofonista Donald Harrison, este joven trompetista de Nueva Orleans ya cuenta con nueve discos en su haber, una nominación al Grammy, el aplauso del público y el piropo por escrito de la crítica: Jazz Times le calificó como "dios del jazz de estilo joven", "el más destacado estreno que ha visto el género en la última década" dijo de él Billboard, y fue nombrado uno de los 30 líderes jóvenes menores de 30 años por la racial Ebony.

De vocación temprana, se cuenta que con apenas once años ya tocaba la trompeta y a los trece lo hacía en público. Scott es un ejemplo perfecto de los nuevos métodos de enseñanza musical, que permiten en poco tiempo avanzar lo que a los clásicos les ocupaba una vida entera. Como miembro de su generación, también ha demostrado una capacidad todo terreno para moverse en todas las músicas, desde el jazz al pop, funk, rock o hip hop…

Nacido en 1983, Scott obtuvo dos titulaciones de música en el Berklee College of Music, escuela a la que pudo acceder gracias a una beca concedida por sus excelentes calificaciones en el instituto. El debut en solitario de Christian llegó en 2002 con un independiente disco homónimo, y sería, cuatro años después, Rewind That el álbum que concentró la atención sobre su personaje, invitándole a los Grammys. Su evolución posterior ha sido descrita como un intento de 'llevar el espíritu del cuarteto clásico de John Coltrane a una banda indie', según se dijo de su siguiente trabajo Anthem, de hace seis años.

El joven Scott ha grabado con Prince, tocado con Mos Def y Marcus Miller. Y no se ha resistido a la tentación del cine ya que aparece en 'Ella es el Partido' (con George Clooney y Renee Zellweger) y en 'La boda de Rachel' (con Jonathan Demme), habiendo puesto la música a la banda sonora del último filme de Mickey Rourke, 'Passion Play', basada en la vida precisamente de un trompetista.

-Hace una par de años estuvo ya en Granada, en Jazz en la Costa, ¿qué tal la experiencia de tocar en nuestro país?

-Siempre es muy buena, es un público muy cálido y amable, con una particularidad: que en España hay una mezcla entre jóvenes y mayores entre público, cosa que no pasa en otros países. Ahora, tengo una queja muy seria con la compañías aéreas españolas: muchos músicos americanos evitan venir a España por los problemas para transportar nuestros instrumentos, porque no nos dejan llevarlos en cabina y de otra forma nos los han roto en varias ocasiones, y son herramientas de trabajo muy delicadas y a veces insustituibles. Hay que hacerlo publico.

-¿Y la de grabar con músicos españoles como Pamies?

-Me encantó grabar con él, nos entendimos rápidamente porque hablábamos de ritmo.

-¿Le enseñó los secretos del flamenco?

-No nos dio tiempo a profundizar, queda pendiente.

-También ha actuado con el rapero hispano-argentino L.E. Flaco…

-Bonita experiencia. En América hay muchos prejuicios con el rap que se hace fuera porque creen que no entienden la cultura del hip hop, pero con él conecté desde el primer momento y aunque no entendía lo que decía, noté su buen beat.

-Hablar de usted es hacerlo de Miles...

-Es curioso porque en mi opinión Miles fue un instrumentista discreto, pero con un sonido inolvidable: esa trompeta clara, resonante y brillante… ¡Me recuerda a la voz de mi madre! Y luego tuvo un enorme impacto en la historia de la música, tanto que está hasta reconocido en Rock n' Roll Hall Fame. Del impacto de discos como Bitches Brew y In a Silent Way es imposible recuperarse, nada volvió a ser igual. Todo el mundo está tocando post-bop pero nadie se atreve con Miles, los temas son muy, muy difíciles. Miles Davis es la sublimación intelectual de la trompeta, pero también es un orgullo cuando me relacionan con Freddie Hubbard, que era todo lo contrario, cuerpo y fortaleza, o con Clifford Brown, porque si Miles es fantástico, Clifford es la perfección.

-Tras el éxito de 'Ninety Miles' ¿habrá segunda parte?

-Fue un proyecto muy atractivo y me involucré entero, pero actualmente hay problemas con las agendas, ellos me han sustituido para alguna gira y además también hay algún conflicto con la editora discográfica, no creo que haya continuidad.

-¿Su versión de 'Eraser' de Radiohead es el equivalente al 'Time after time' de Miles?

-No, para nada. Miles se fijó en una canción de Cindy Lauper por la belleza de su melodía. A mi The Eraser me gusta, no hay nada más por detrás.

-Hablar de usted, como de Payton o de los Marsalis, es hablar de Nueva Orleáns. ¿Volvió la normalidad?

-Es un desastre, todo sigue igual o peor, cultural y físicamente está destruida. El gobernador de la época del Katrina está en la cárcel y el nuevo se lo está llevando todo, y no se ha hecho nada con le dinero que se recaudó para reconstruirla hay casa tiradas, ni siquiera se ha limpiado muchos barrios… Mi familia ha montado una asociación cultural que da cursos de música, ritmos africanos o gestión de impuestos, intentando dar alternativas a todo los que están allí abandonados sin educación porque los colegios no pueden atender a todos los niños. Si llega otro huracán estaremos en las mismas.

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