Mira de Amescua, el teatro concebido como un 'púlpito'

  • El profesor Antonio Muñoz presentó ayer un libro sobre el dramaturgo accitano en el que desvela cómo reflejó en sus obras la mentalidad del siglo XVII

Los profesores de la "mal llamada Educación Secundaria" se asoman al mundo editorial. Es el caso de Antonio Muñoz, que ayer presentó un sesudo -y a la vez ameno- estudio sobre El teatro de Antonio Mira de Amescua. Con canto y música de órgano en directo, el acto contó con la presencia del delegado de Educación de la Junta, Antonio Lara, quien pretende incentivar las investigaciones de los profesores al margen de su actividad docente.

El teatro de Antonio Mira de Amescua "es un trabajo de investigación sobre la personalidad y el teatro del dramaturgo accitano desde la perspectiva de la historia social y la historia de la mentalidad del siglo XVII", explica el profesor. La obra está "a caballo" entre lo literario y lo histórico para reflejar "qué aspectos sociales y políticos aparecen en su obra".

El libro es el resultado de "un profundo estudio" de la obra del dramaturgo para ver cómo se refleja la mentalidad del siglo XVII en el teatro. "Él respondió a cómo la sociedad de la época concebía el mundo de la monarquía y de la nobleza", explica Muñoz. Mira de Amescua era un clérigo de una alta formación intelectual que fue capellán de la Corte y que conocía todos los entresijos del poder. Desde esta atalaya, "concebía su teatro para enseñar los rudimentos de la doctrina católica y las virtudes cristianas y políticas, algo que le distingue del resto de dramaturgos de la época y que es su rasgo distintivo". Según Antonio Muñoz, "Mira de Amescua hace en su obra muchos guiños de complicidad a la monarquía pero sin dejar de criticar de alguna manera las cosas que no se ajustaban a los principios a los que debían de ajustarse tanto la nobleza como el rey, que debían ser símbolos de los más altos principios".

En este sentido, el dramaturgo accitano utilizó el teatro como "una especie de púlpito imaginario" para explicar los principios de la moral religiosa. Y aunque este tipo de trabajos parecen ser en principio territorio de las universidades, Antonio Muñoz opina que los profesores de Secundaria, además de su trabajo diario en las aulas, "pueden desempañar un valioso trabajo de investigación". Como ejemplo pone el Grupo de Investigación Aula Biblioteca Mira de Amescua, formado en su mayoría por profesores y que ha conseguido editar buena parte de la obra del accitano, labor en la que continúan trabajando.

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