"Miramos al cielo de una forma en la que nadie lo había hecho antes"

  • Wilson cuenta cómo el hallazgo que les valió el Nobel a él y Arno Penzias y que demostraba la teoría del Big Bang era tomado en serio por el resto del mundo tras ocupar la portada del 'New York Times'

-¿Cuándo comenzó su pasión por la ciencia?

- Ya de niño me encantaban la ciencia, las matemáticas y la ingeniería, sobre todo. Heredé este interés de mis padres, especialmente de mi padre, que era ingeniero químico.

-¿Fue ciertamente accidental su descubrimiento de la Radiación de Fondo Cósmico de Microondas?

- Estábamos buscando un 'halo' alrededor de la Vía Láctea que produciría una débil radiación de ondas de radio provenientes de todas direcciones y esperábamos que esta radiación fuese a 1,4 Gigaherzios. Pero primero intentamos calibrar nuestros aparatos de medida probándolos con mediciones a 4 Gigahertzios, donde no esperábamos encontrar señal alguna. Sin embargo, sí que encontramos señal, por lo que el descubrimiento no fue puramente accidental, ya que ciertamente buscábamos algo parecido. Miramos al cielo de una forma en la que nadie lo había hecho antes, porque buscamos en esa frecuencia en concreto. Esto siempre abre la posibilidad de que uno se encuentre con algo nuevo.

-¿Por qué se llamó así?

- CMB es el acrónimo de Fondo Cósmico de Microondas (en sus siglas en inglés). 'Cósmico' porque procede del cosmos; 'Microondas' porque la radiación tiene el máximo en esa banda de frecuencia y 'Fondo' porque es uniforme y se origina detrás de todas las demás fuentes de radiación.

-¿En qué momento su compañero Arno Penzias y usted fueron conscientes de la importancia de su hallazgo?

- En un principio, Arno y yo estábamos bastante escépticos de la explicación cosmológica del fenómeno. Empecé a darme cuenta de que el mundo tomaba nuestro descubrimiento en serio cuando Walter Sullivan escribió un artículo en la portada del New York Times, el 21 de mayo de 1965. Esto ocurrió años antes de que la cosmología se desarrollase como ciencia. Al mejorarse los receptores y aumentar su sensibilidad, el Fondo Cósmico de Microondas se convirtió en una importante herramienta observacional. Me di cuenta de la verdadera importancia del CMB muy lentamente.

- Además de conseguir el premio Nobel, ¿qué supuso para ustedes? ¿Cambió su trabajo como científico al recibir el premio?

- Ganar el Nobel supuso un gran beneficio personal y probablemente hizo que los Laboratorios Bell Telephone estuvieran más predispuestos a financiar nuestras observaciones en ondas milimétricas. Sin embargo, no supuso una gran diferencia en mi trabajo científico.

-Si la radiación de fondo es el eco que proviene del Big Bang, ¿quiere decir que el Universo tiene sonido?

-El Fondo Cósmico de Microondas es una radiación electromagnética, no son ondas sonoras. Es posible conectar un altavoz a un receptor radioastronómico y escuchar el ruido aleatorio que produce, pero tenemos que estar seguros de que no estamos escuchando interferencias provenientes de transmisores terrestres, como puede ser un rádar, por ejemplo.

-Su teoría contradecía la versión del Estado Estacionario.

- Hubo alguna controversia pero la mayoría de los astrónomos dieron por válida la Teoría del Big Bang con bastante rapidez. Había otros problemas no resueltos por la Teoría del Estado Estacionario que quizá mencionaré en mi charla.

-La radiación de fondo cósmico podía responder a misterios como la edad y la composición del Universo, ¿de qué forma?

-El Fondo Cósmico de Microondas se originó en las edades más tempranas del universo de las que podemos tener medida. Las fluctuaciones que se producen en el CMB y la intensidad de éstas nos hablan de las pequeñas variaciones del material prácticamente uniforme del universo en ese momento, y que fueron las que formaron las galaxias, las estrellas y a nosotros mismos.

-¿En qué otras investigaciones ha trabajado?

-He estado trabajando en el Interferómetro Submilimétrico, un conjunto de ocho antenas de seis metros en Mauna Kea (Hawaii) que se usa para estudiar regiones de formación estelar. Arno Penzias, Keith Jeffers y yo descubrimos el monóxido de carbono en el espacio interestelar, lo que reveló la presencia de nubes moleculares cuyo componente principal, el hidrógeno molecular, no se puede detectar directamente. Esto ocurrió en 1970 y desde entonces la mayor parte de mi trabajo se ha desarrollado en ese área.

-En la clausura del Año de la Astronomía en Granada, tengo entendido que usted hará un repaso del desarrollo de la cosmología a lo largo del siglo XX. En su opinión, ¿cuáles han sido los hallazgos más relevantes?

-El descubrimiento de la expansión del universo por Edwin Hubble; la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein y el descubrimiento del Fondo Cósmico de Microondas; también la medida del espectro del CMB con el satélite COBE, desarrollado por la NASA, que mostró que esta radiación es prácticamente igual a la de un cuerpo negro, es decir, que tiene un origen térmico; el descubrimiento de las fluctuaciones del CMB gracias a mediciones más precisas realizadas por el satélite WMAP y por algunas observaciones hechas desde tierra; y el descubrimiento de que la velocidad de expansión del universo, lejos de disminuir, se está incrementando.

-¿Qué respuestas cree que pueden dar proyectos como el Gran Colisionador de Hadrones?

- El Gran Colisionador de Hadrones puede confirmar o contradecir la actual teoría estándar de la física de partículas.

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