'Momentos forjados': esculturas con mucha historia

  • Una colección de 18 figuras de metal buscan el "chiste y la diversión" en el Espacio Arrabal & Cía, que acoge la muestra del artista granadino Manuel Martín

Construir una vida, un momento o una sensación a través de materiales inertes con una historia y vida anterior es el propósito del artista Manuel Martín. Una colección de singulares esculturas de metal que integran Momentos forjados, una exposición que acoge el Espacio Arrabal & Cía hasta el 29 de febrero.

La combinación de elementos de la naturaleza y el carácter "chistoso" del artista dan como resultado una muestra con figuras que provocan una sonrisa. Personajes divertidos y curiosos, como una cigüeña o una dama con un vestido realizado con una jaula de pajarillos, un hombre montando en bicicleta o un anciano encorvado con un sombrero. Son 18 las piezas que componen la exposición en la que el chiste y la risa intrínsecos para el artista, "echar unas cuantas risas al día son fundamentales", por ello en su obra busca ofrecer un chiste, algo divertido, irónico y burlesco. "Se trata de evadir el aburrimiento que predomina en el arte actual". Martín considera su obra un trabajo singular que se sale fuera del contexto habitual en el arte, por ello a veces peca de incomprendido, confiesa.

La estilización marca la línea de sus esculturas, son altas, finas y estrechas, con el objetivo de encontrar el equilibrio, "donde se halla la belleza". Destacan en la muestra dos piezas que disfrutan de esta característica que prima en la obra del autor, La cigüeña y La chica inglesa. Por ello se muestra contrario a otros estilos en los que se remite el peso de la pieza a la base, cuya intención "es darle una impresión de gigante, de prepotente, de superior". Se trata de un juego visual y un estilo que no le gusta como Botero.

Martín se vale de objetos "reciclados", entendiéndolo como elementos que han formado parte de otro, y herramientas para construir las esculturas. El hierro, el metal, el bronce y los aceros son los componentes con los que trabaja y forja hasta materializar las sensaciones y momentos que le inspiran en su vida. "Soy reflejo de lo que tengo alrededor", la vida vinculada al terreno, a la naturaleza, al campo. Nacido en el Albaicín ahora se asienta en la Alpujarra, un hecho que ha influido en su obra.

Su trabajo engloba distintas facetas artísticas, además de escultura el autor ha trabajado el lienzo desde distintos puntos de vista, siendo la simplicidad el eje sobre el que gira su obra. En la pintura Martín desarrolla un gusto por el uso de elementos simples para componer historias que pueden llegar contener cierta complejidad. Es un artista multidisciplinario, "no me considero tan unidireccional como solemos ser los hombres", recuerda. Aunque se define más plástico que pintor, "en la pintura busco lo que en la escultura he conseguido suprimir".

En los inicios de su trayectoria el estilo barroco primaba en sus piezas, "pintaba a mano alzada en el Albaicín, lo cual me hizo más impresionista". Después de beber de distintas fuentes y experimentar diversas técnicas decidió librarse de los prejuicios y encontrar la pureza, "como lo hacen todos los artistas en un momento de su vida, como lo hicieron Picasso o Matisse". La simplicidad es difícil de expresar según el artista, pero a través de los colores puros confiesa haber conseguido alcanzar la sencillez, "que es donde se halla lo sublime". Por ello he llegado a esquematizar un aburrimiento de lo complicado.

La pintura del granadino es esquemática, abstracta, concretizando a los impresionistas, fauvistas, cubistas. Un arte abstracto que comprende y plasma el mundo que le rodea, de una manera pasional y subjetiva.

Se define como un perfeccionista, y es que "el artista tiene una visión y una capacidad exquisita de selección y ordenación". Aunque confiesa que no darse cuenta de lo que pinta hasta que lo termina, ya que lo hace en el suelo, sobre el lienzo, persiguiendo una perspectiva más clara, al levantarlo gana. "En el suelo no me pierdo, Picasso también lo hacía".

Pintor, escultor y restaurador de antigüedades, Martín se considera autodidacta, a pesar de haber estudiado en la Escuela de Artes y Oficios de Granada. Su paso por un taller de joyería y profesión de restaurador ha forjado un autor con una ámplia concepción del arte que ahora se empapa del mundo que le rodea. Son numerosas las exposiciones que lleva a sus espaldas alrededor de España y fuera del país, ha llevado su trabajo a Italia, Francia, Austria y Holanda.

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