Música en vivo: más de 24 millones de espectadores desafían la crisis

  • La Asociación de Promotores de Música, que ha elegido este año Granada para celebrar su asamblea anual, destaca el aumento de conciertos, público y recaudación como síntomas de la buena salud del sector

La crisis del negocio parece incontestable. Pero los datos del público también: los españoles van más a los conciertos que nunca y escuchan más música que nunca. Pirata o legal. Más de 24 millones de espectadores, cerca de 127.000 conciertos y una recaudación superior a los 144 millones de euros avalan la buena salud del sector de la música en vivo en España.

El directo triunfa. Y Granada no es una excepción. Los últimos recogidos por la SGAE, referentes al periodo 2001-2005 y "completamente extrapolables a la ciudad", reflejan un incremento de 10,8 por ciento en el número de conciertos, una subida del 7,2 por ciento en cuanto a espectadores y un incremento del 9,4 por ciento en recaudación. La mayor subida fue consecuencia del 'efecto euro': de los 12,30 euros de media que costaba ir a un concierto en 2001, en 2005 se alcanzaron los 18,20 y, desde ese año, la cifra no ha hecho sino subir. La realidad es que los hábitos de ocio y las preferencias cambian y ahora 'invertir' 60 o 90 euros en un festival resulta hasta rentable.

En contraposición, el sector vive uno de los momentos de mayor incertidumbre: la producción está en manos de unas pocas discográficas inaccesibles para la mayoría, los pequeños grupos se ven obligados a crear sellos independientes con los que poder producir sus discos, el escenario digital impone un cambio de soportes aún sin definir y los derechos de autor siguen marcando buena parte de la 'batalla musical'.

Son algunas de las 'luces y sombras' que se ciernen sobre el negocio y algunos de los temas que han centrado esta semana el debate en la asamblea que la Asociación de Promotores Musical ha organizado en Granada. Su presidente, Iñaki Argomaniz, constata la situación: "Estamos en un difícil momento por el cambio de los soportes, pero la realidad es que se consume más música que nunca. El sector de la música en vivo no ha dejado de crecer en los últimos años y esperamos que continúen la tendencia. Nos queda mucho camino que recorrer, pero las expectativas son buenas".

El futuro se presenta especialmente comprometido y "confuso", aunque tal vez no tanto para los promotores musicales, los "profesionales" que se encuentran detrás de los grandes conciertos y festivales que se celebran anualmente en España. La crisis afecta a prácticamente a todos los parámetros del sector, pero no al directo: no es pirateable, está más de moda que nunca y se ha convertido en la mejor salida para los pequeños grupos. Hace unos años, lo rentable era publicar; hoy, las giras cobran protagonismo y constituyen la solución más viable a la crisis. Pero, como en todos los sectores, la profesionalización y la calidad de la oferta es lo único que puede mantener las expectativas. Lo dicen los promotores cuando apuntan, por ejemplo, que en los 90 había cuatro o cinco grandes festivales de rock en España y hoy hay más de 100. ¿Hay público para tanto? Parece que sí. Aunque reconocen que la oferta se encuentra "complemente desorbitada". Derivado o no del 'boom inmobiliario', el hecho es que prácticamente todas las ciudades de España tienen ya un auditorio y para todos los políticos, con independencia del signo político de su administración, se ha convertido en una prioridad ofrecer un buen programa musical dirigido especialmente al público joven. Conscientes de la rentabilidad electoral de la apuesta, y del efecto cultural, social, económico y turístico en la propia comunidad, ciudades de toda España entran en su particular batalla para conseguir carteles de primer nivel. ¿Por qué tocan Los Rolling en El Ejido o Pink Floyd en Atarfe? Sólo unas inversiones públicas millonarias 'sostienen' las actuaciones.

En este contexto, Granada consolida su posición como el gran referente del Sur de España completando el eje Madrid-Barcelona-Donosti. Pese a la "dura competencia" de otras ciudades cercanas, Granada -gracias también a la financiación pública- mantiene su fuerza dentro de los grandes circuitos de rock.

Lo apunta, por ejemplo, José Rodríguez, el director de la promotora granadina Musiserv, cuando confirma la progresiva tendencia de crecimiento que ha registrado la música en vivo en Granada en los últimos años y la repercusión que este tipo de iniciativas tienen en otros ámbitos de la economía de la ciudad, especialmente, en el sector servicios y en el turismo. En este sentido, recuerda que seis de cada diez espectadores que acuden a los conciertos en Granada "son de fuera". Al final, como reconocen todos los promotores, si el negocio del directo sigue creciendo es en buena parte por la aportación pública. Confiesan que no es lo ideal y que el camino debería ser, justamente, equilibrar la situación y conseguir que la música cale lo suficiente -creando mercado, cantera y logrando la implicación de toda la ciudad- como para "vivir" sin estas ayudas 'extra'. Hoy por hoy, sin embargo, parece absolutamente impensable. Mientras, los promotores luchan para que, al menos, los políticos cuenten con los profesionales del sector y garanticen algo fundamental: la calidad de la oferta.

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