Música para superar el 'Brexit'

  • La BBC Philharmonic ofrece un memorable concierto en el Carlos V bajo la dirección del vitoriano Juanjo Mena Destaca el violinista Pablo Ferrández

Juanjo Mena fue durante años un asiduo director invitado por la Orquesta Ciudad de Granada y, tras el adiós de Salvador Mas, fue tentado por la orquesta granadina para que instalara su despacho en el Auditorio Manuel de Falla. Al final optó por la BBC Philharmonic, lo que por un lado demuestra la ambición de la OCG y, por otro, el prestigio del director vitoriano que ya está consolidado como una de las grandes batutas del panorama internacional. Precisamente al frente de la formación de Manchester volvió ayer a Granada, en este caso al Palacio de Carlos V, para abordar un programa con obras de Glinka, Dvorak y Chaikovski. Tras el memorable concierto del miércoles de la Royal Philarmonic, con Javier Perianes al piano, la BBC continuó el 'miniciclo filarmónico' llegado de las islas británicas con un concierto que fue, además, una constatación del talento que España exporta al extranjero. Como coprotagonista de la noche estuvo el violonchelista madrileño Pablo Ferrández, que a sus 24 años puede decir que es el primer español en ganar un premio en el exigente Concurso Chaikovski de Moscú. Demostró su talento con el contundente Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, de Dvorak.

Como escribe Pablo J. Vayón en el programa de mano, la reacción nacionalista contra el dominio alemán en música se dio en toda la periferia europea, pero también en naciones centrales, culturalmente muy marcadas por el peso de lo germánico, como la checa. Igual que Chaikovski en Rusia, Antonín Dvorák (1841-1904) representa bien esa síntesis entre formalismo centroeuropeo y color local que se manifiesta en buena parte de su producción, incluidas las más famosas piezas escritas durante su estancia de más de tres años en Nueva York, adonde llegó por invitación de Jeanette Turber para hacerse cargo de la dirección del Conservatorio. En tierras americanas escribió el Concierto para violonchelo en si menoro p. 104, que comparte con la Patética de Chaikovski, con la que se cerró la velada, no sólo su tonalidad de si menor, sino también algunos detalles de orquestación, que se aprecian especialmente en el tratamiento de los vientos. Hay también en la obra de Dvorák un sentimiento de nostalgia que sin llegar al afligido dolor chaikovskiano -que también se coló por los columnas del Carlos V- habla de la distancia, o quizás de la pérdida. Fue estrenado finalmente en Londres en marzo de 1896, con Leo Stern como solista y el propio compositor en la batuta. 120 años después, Juanjo Mena y Pablo Ferrández abordaron el concierto junto a la BBC Philharmonic en una velada que se completó con la obertura de Ruslan y Liudmila de Glinka.

El Festival más sinfónico de los últimos años escribió otra página memorable con la tinta que se queda siempre indeleble en la memoria de los espectadores: una gran orquesta, un director con un currículun apabullante, un solista virtuoso y un programa coherente. Y en el día en el que se consumó el 'Brexit' del Reino Unido, la BBC de Manchester demostró que la música no entiende de fronteras...

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