Música para superar la adversidad

  • El Teatro Alhambra acoge este fin de semana 'The Funamviolistas', Premio Max al espectáculo revelación La propuesta está protagonizada por tres intérpretes de instrumentos de cuerda

Cuando Jules Massenet compuso Thaïs, no imaginaba que tiempo después su famosa Meditación serviría como el lamento de tres mujeres que han perdido su trabajo. Las jóvenes aún no lo sospechan, porque la herida es reciente y tienen entre las manos aún las cartas de despido, pero la belleza de ese pasaje al que se entregan -una toca el contrabajo, otra la viola, la última el violín- es también un presagio. Una señal de que mientras haya música, y la vida prosiga su cauce, no todo está perdido.

Así arranca The Funamviolistas, el montaje de la compañía homónima que se representa este fin de semana en el Teatro Alhambra-el viernes y el sábado, a las 21:00- avalado por un buen puñado de premios, el Max a la revelación del año, el galardón como la mejor propuesta musical en el festival Talent Madrid y el de mejor espectáculo de sala en la Feria de Teatro de Castilla y León.

Las protagonistas de este "cuento actual" no hablan, lo hacen ya con sus instrumentos, pero de su convivencia a la intemperie en una plaza con un banco y una farola, una relación que va del recelo inicial a la aceptación posterior, se desprende un mensaje de esperanza, sobre "cómo alguien puede reinventarse en una situación desfavorable, cómo superar ésta a través de la amistad", señala la contrabajista Lila Horovitz, uno de los vértices de este triángulo que completan la violinista Ana Hernández y la viola Mayte Olmedilla.

Tres intérpretes que ahora residen en Madrid pero que han estado muy vinculadas al sur -Olmedilla y Hernández se formaron en Sevilla; Horovitz residió durante años en Rota- y que entendieron que en los avatares de su propia biografía se encontraba la chispa para la línea argumental del proyecto. "Nosotras nos conocíamos hacía tiempo. Habíamos coincidido en un trabajo que no funcionó y nos despidieron", cuenta Hernández. En esa incertidumbre del desempleo se preguntaron qué podían hacer para no frenar una creatividad que empezaba a dispararse - "nos había picado ya el bichillo del teatro"- y tantearon la posibilidad de levantar un espectáculo conjunto. En la materialización de ese propósito jugó un papel fundamental la figura de Rafael Ruiz, profesor de Olmedilla en la Resad y que dirigiría la obra, "que estaba convencido de que teníamos que seguir adelante y que iba a ayudarnos". En junio de 2013, "empezamos a hacer una tormenta de ideas. Probando y probando, surgió la idea: ¿Y si son tres personas que están en la calle, buscando trabajo? Coincidía con nuestra historia", explican las integrantes de este trío. "No es que tuviéramos un argumento y decidiéramos contarla a través de música y de teatro gestual. Fue al contrario".

Partituras de Vivaldi, Mozart o Bizet se combinan en esta singular dramaturgia con obras más recientes como Viva la pappa, el tema de Nino Rota que inmortalizó Rita Pavone, la conmovedora banda sonora de Shigeru Umebayashi para In the mood for love o la juguetona melodía que Henry Mancini hizo para La Pantera Rosa. "Probamos muchas ideas que luego se descartaron, quitamos partes que nos encantaban porque era esto lo que funcionaba para contar la historia. Hay mucha mezcla, pero no te chirría, la música está al servicio del proyecto", exponen sobre un repertorio en el que "hay mucho de las tres" y que termina en una explosión de felicidad, como si le dijeran al espectador algo que han aprendido por experiencia propia: "De los peores momentos", afirman, "pueden surgir las mejores cosas".

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios