Nicanor Parra, antipoeta en la intimidad

  • Víctor Jiménez Atkins explora en un documental el universo íntimo del autor

Seguir durante diez años, cámara en ristre, al creador de la Antipoesía y eterno candidato al Premio Nobel Nicanor Parra no fue una tarea fácil para Víctor Jiménez Atkins, el autor del documental Retrato de un antipoeta, que desvela la intimidad del autor chileno.

Parra, que cumplirá 95 años el próximo 5 de septiembre, es conocido por su carácter arisco del poeta y su afición a la soledad. Jiménez recordó que varias veces fue increpado por el poeta, hastiado de ver el ojo de la cámara frente a él, reclamando que no le gustaba, o bien proferir exigencias insólitas para seguir sometido a la lente.

En una escena, ante una sugerencia de Jiménez, al autor de Hojas de Parra y Poemas para combatir la calvicie, entre otras obras, le responde: "Ah, no, olvídate; si me pones un cheque de 500.000 dólares me paro de cabeza, pero así no".

Dos semanas antes del estreno, el hermano mayor de la folclorista Violeta Parra pedía cortar algunas escenas o incluir un dibujo recién concebido, recordó Jiménez, cuyo trabajo podrá verse en el circuito comercial desde este jueves.

La cinta, de 72 minutos, ofrece imágenes del Parra genial, del autor que concibió una nueva forma de poesía, con el lenguaje de lo cotidiano como herramienta y está considerado por la crítica como el más grande poeta vivo de la lengua española.

"La única vez que me han pifiado fue en Guadalajara (cuando fue a recibir el premio Juan Rulfo)", cuenta en una escena y prosigue: "Pero alcancé a dar vuelta la cosa. Dije 'no soy capitalista' y aplaudieron todos... no soy comunista, sino todo lo contrario... ecologista".

Otra secuencia notable es la presentación del poeta en la Feria del Libro de Santiago 1998, donde firmó autógrafos, fue besado y adorado como un astro del rock.

"Hay que darle gracias a los ingleses", dijo Parra en el recital, aludiendo a la reciente detención de Augusto Pinochet en Londres, lo que le acarrea una gran ovación al autor, que en 1969 fue calificado por la izquierda como un traidor por haber aceptado una invitación a tomar té con la esposa del entonces presidente de EEUU, Richard Nixon, en la Casa Blanca.

La película, en su segunda parte, recoge vivencias de Parra en La Reina, Las Cruces e Isla Negra, donde actualmente da los últimos retoques a su Antimuseo, que se levanta al lado contrario del pueblo respecto de la casa de Pablo Neruda. En estas secuencias, el autor de Sermones y prédicas del Cristo de Elqui habla de Dios, de su obsesión por la Cruz y de las semejanzas entre Hamlet y los huasos chilenos (típico personaje campesino) que, asegura, "jamás dicen una tontería".

En la última parte, el antipoeta se observa más huraño y reticente a ser filmado, por lo que el autor opta por captarlo a distancia, por ocultar la cámara e, incluso, a veces grabar sólo el sonido.

Jiménez recurre al ingenio para dar imagen a esta parte, en la que Parra habla de Martín Lutero, de su amistad con Allan Gillsberg y la influencia de éste en los Beatniks, del Papa y otros temas.

Al final quería sacar escenas donde habla de sus mujeres, recordó Jiménez, que desmintió una reciente publicación según la cual el poeta habría pensado seguir acciones legales para frenar el estreno.

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