Niemeyer quiere "acercar a las personas a las obras de arte" con su arquitectura

  • El brasileño se muestra "feliz" ante la próxima apertura del Centro dedicado a él en Avilés

A punto de cumplir 103 años, Oscar Niemeyer sigue activo y fiel a su concepción de la arquitectura. "No me limito a procurar la solución correcta. Yo quiero que la cosa sea bonita, que aproxime a las personas a las obras de arte", dice este revolucionario brasileño que dio vida al hormigón armado con obras monumentales en las que suaves curvas evocan las formas femeninas y las olas del mar que se rompen en la playa de Copacabana, a pocos metros de su estudio.

Para Niemeyer, "la base de la arquitectura es la invención". "Mi preocupación es que quien vea un edificio realizado sienta que es diferente de los otros", explica. Ese esfuerzo se aprecia en Brasilia, donde diseñó en los 50 sus principales edificios y espacios públicos, desde la catedral al Congreso Nacional. Su nombre estará para siempre asociado a la ciudad, pero el arquitecto recuerda que el urbanismo lo ideó su socio Lucio Costa. "Yo lo ayudé con los otros arquitectos en la parte de arquitectura, apenas eso", dice este hombre que lleva 78 años dedicado a un oficio con el que ha ganado premios como el Pritzker (1988), el Príncipe de Asturias (1989) y el León de Oro de la Bienal de Venecia (1996).

Ahora está "feliz y muy satisfecho" con el Centro Internacional Niemeyer, en Avilés, cuya apertura se prevé para el 15 de diciembre, fecha de su cumpleaños. "Sólo tengo cosas que agradecer a los que trabajaron allá. Es uno de los proyectos que más me agrada ver realizado", señala Niemeyer, especialmente interesado en el "sentido social" del Centro, que se dedicará a "la educación y la cultura".

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