Noble y delicado

A Andrew Bird le costó lo suyo convertirse en un nombre familiar dentro del superpoblado panorama de los cantautores pop norteamericanos. Para cuando Armchair Apocrypha (2007) lo puso definitivamente en el mapa, llevaba ya firmados seis discos de similar enjundia, hoy felices objetos de rescate. Noble Beast, su esperada nueva entrega, maneja con la inspiración habitual los mimbres que tan bien conoce: algo de folk, deliciosas melodías, una voz doliente y un violín que subraya los momentos de mayor intensidad. Largo, denso y pleno de hallazgos formales.

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