Noche de rock y nostalgias

  • Loquillo concentró a 10.000 personas en el Festival del Zaidín en un concierto en el que hizo un repaso exhaustivo a su carrera de más de treinta años

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No es la primera vez que estuvo en Granada, ni será la última, como él mismo dijo sobre el escenario. Y en esas ocasiones en que se pasó por la ciudad, ofreció actuaciones memorables, como sus primeras actuaciones en el Estadio de la Juventud a comienzos de los años ochenta, su participación en un 5 a las 5 en Fuente Vaqueros poniéndole música o poetas o la actuación del pasado mes de marzo en el Auditorio Manuel de Falla. Pero José María Sanz, alias Loquillo, nunca defrauda en directo. La potencia de su banda y su voz extrañamente ronca son un imán. Así lo demostraron las 10.000 personas que se desplazaron hasta el nuevo recinto del Festival de Rock del Zaidín y que pagaron religiosamente los cinco euros de la entrada para ver a un cantante que lleva 30 años sobre los escenarios. Y él les dio lo que buscaban.

Loquillo ha dedicado los dos últimos años a la gira de su último espectáculo, Rock and Roll Star, en el que hace un repaso a todos sus grandes éxitos en la grata compañía de los guitarristas Jaime Stinus y Igor Pascual, la bajista Laura Gómez, el batería Laurent Castagnet y el teclista Santi Comet. Todos cumplieron a la perfección.

Pero el festival comenzó un par de horas antes con la presencia de Tan Bonicas, una banda granadina que hace un pop sencillo, divertido, sano y de muy buenas hechuras. Canciones sobre la vida cotidiana y una actitud que llevará lejos a esta banda.

Lo mismo sucedió con Fear's Messengers, una formación de metal progresivo, cantado en inglés, y con largos y cuidados desarrollos musicales y rítmicos. Sirvió para calentar poco a poco el ambiente, un ambiente que se caldeó mucho cuando subieron al escenario los Chicken Congress, formación de rhythm & blues liderada por el guitarrista Antonio Molina que hizo toda una exhibición con sus solos. La actuación de Chicken Congress tuvo un final accidentado cuando los 'pipas' de Loquillo, considerando que ya habían tocado suficiente, se subieron al escenario a montar el equipo del cantante catalán mientras Chicken Congress aún seguían tocado.

Y llegó el turno del cantante catalán, que nada más alzar sus casi dos metros sobre el escenario comenzó con Calles de Madrid, un homenaje a su amigo Pepe Risi (del que también cantaría ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?).

Loquillo dedicó la primera parte de un concierto de casi dos horas a sus grandes éxitos de los años ochenta, con canciones como Pégate a mí, Rompeolas, e incluso La mataré, un tema que hoy estaría considerado como políticamente muy incorrecto. Luego se dedicó a explorar por los territorios en que se ha movido últimamente, que son el del swing, el jazz o sus homenajes a los poetas. Ahí sonaron temas como Memoria de jóvenes, Feo, fuerte y formal o Arte y ensayo, entre otras. Final apoteósico con Cadillac solitario y un público absolutamente entregado.

El festival concluyó con la actuación de Harry Up, una banda de rock electrónico y potente que despierta a un muerto. Las diez mil almas presentes agradecieron la noche de marcha y nostalgia. El Festival ha cumplido este año con creces. Tiene futuro.

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