Nueva Orleans se muda a Granada

  • La ópera americana de raíces negras 'Porgy and Bess' de Gershwin en versión concierto causó sensación entre los asistentes del Palacio de Carlos V en su primera puesta en escena en el festival

Las voces negras y sureñas acompañadas por ritmos jazzeros y folclóricos de los suburbios de Carolina del Sur fueron las protagonistas de la noche de ayer. La ópera americana en tres actos de Porgy and Bess de George Gershwin resonó entre los pilares del Palacio de Carlos V por primera vez de la mano de la New World Symphony en versión concierto. Las limitaciones de espacio no deslucieron al Atlanta Opera Chorus, ni la magníficas actuaciones de los intérpretes afroamericanos, todos ellos bajo la increible dirección de Wayne Marshall, que abarcó un repertorio donde el blues, el jazz y las canciones populares de la América sureña se daban de la mano.

La salida a escena de los personajes principales arrancó numerosos aplausos del público e hizo levantar de nuevo a todos los solistas cuando el director Wayne Marshall salió a escena. El solo de piano por parte del director dio comienzo a las primeras notas de la famosa Summer time. El histrionismo y la exageración en los gestos del tenor que encarna el proxeneta Sportin' Life , el hombre que engatusa a Beff, arrancó las risas del público. Por otro lado, los solos de la soprano Ángela Reneé Simpson en su papel de Serena causaron una gran expectación a lo largo de la velada, especialmente en su interpretación de la canción My man if gone now lamentando la muerte -alegórica, claro- de su marido, que arrancó los espontáneos "bravos" del público.

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