Parar o no parar, ésa es la cuestión

  • Ramón Bocanegra y Josu Eguskiza presentan hoy en el Teatro Alhambra la primera obra de su recién estrenada compañía Proyectohandke, donde ponen sobre el césped a un portero solo ante el peligro

Un portero es mucho más que una flexión de rodillas ante el balón y la espontánea postura de protección que todo el mundo imagina cuando piensa en un guardameta. Patadas cuestiona que un portero es lo que la mente sería si pudiera moverse. De él depende ganar o perder. Tirarse a la derecha o a la izquierda. Dejar que su decisión se estampe contra el cuerpo o pase ante sus narices. De él depende, en una comparación más metafórica, el ser o no ser del Hamlet shakesperiano.

Ésa es la esencia de Patadas, que plantará hoy y mañana en el Teatro Alhambra un césped artificial y una portería de 7,32 metros de largo por 2,44 metros de altura. Poco más le hace falta -ni siquiera una pelota- a una obra cuyo peso recae en el actor Josu Eguskiza, que está, eso sí, bien respaldado por el texto del reconocido dramaturgo Antonio Álamo (director del Teatro Lope de Vega de Sevilla) y la dirección de Ramón Bocanegra. No necesita nada más porque surge de la idea del solo ante el peligro. La multitud y los once enemigos restantes están ahí fuera. Así nace la compañía Proyectohandke.

"A mí personalmente no me gusta el fútbol". Para Bocanegra no es eso lo importante porque la obra puede gustar tanto a los que lo aman como a los que lo odian. Lo importante es que profundiza en el hecho de convertir a un portero en un héroe o un villano dependiendo de sus actos.

Bocanegra y Eguskiza estrenan dos cosas a la vez con Patadas: estrenan obra pero lo más importante es que estrenan una compañía que nació de la inquietud de dos hombres del teatro que comenzaron a plantearse otras formas de interpretación para explorar sus límites. Lo explicó ayer Bocanegra y lo corroboró Eguskiza. Para hacerlo se inspiraron en la obra de Peter Handke El miedo del portero ante el penalti. A través del monólogo, el portero se enfrenta a la risa o el llanto. El actor, que siempre había actuado con compañías como La Tarasca, TNT, Producciones Imperdibles o Histrión Teatro, se enfrenta ahora solo a una obra que ha cosechado muy buena crítica.

Ya antes de verla hay algo que extraña en el folleto que anuncia la obra. Entre sus colaboradores, los típicos símbolos de ayuntamientos y organismos públicos, aparece el escudo del Betis. No es una obra sobre fútbol pero se basa en este deporte para hablar de lo que lleva al género humano a cometer ciertos actos incomprensibles para penetrar en la más profunda crueldad. Un portero en su portería puede ser cualquier persona sola ante el peligro: "La humanidad se divide en dos: los que quieren meter goles y los que quieren pararlo".

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