Pasión flamenca 'a lo Mel Gibson'La OCG relata la historia de 'Egmont' en Música para la Escena

  • El bailaor y coreógrafo Juan Andrés Maya presenta esta noche y el domingo en el Teatro Isabel la Católica su personal visión de 'La Pasión' de Jesucristo El Auditorio Manuel de Falla ofrece un concierto con música de Beethoven

Una Pasión más cercana a la visión de Mel Gibson que a La historia más grande jamás contada que protagonizó Max von Sidow. Juan Andrés Maya presenta esta noche y el domingo en el Teatro Isabel la Católica su restaurada visión de los últimos días de Jesucristo. Y habrá sangre -mucha sangre-, latigazos, azotes, crucifixión. El bailaor y coreógrafo se ha hecho fabricar incluso un corsé de látex para que los latigazos queden impresos en su cuerpo.

Pero antes de La Pasión, Juan Andrés Maya suavizará el tono con un homenaje a la saeta que está protagonizado por Alba Heredia donde refleja "una estampa de la mujer andaluza de primeros de siglo, con los caracoles en el pelo, las peinas, las mantillas y una saeta de La Paquera de Jerez cantada con voz en off porque nadie la puede superar", resume el coreógrafo del Sacromonte.

Después habrá diez minutos de descanso para que la gente "se relaje y beba un poco de agua", porque después llega "una Pasión muy realista y durísima, se pone la carne de gallina", advierte.

Juan Andrés Maya no huye de las comparaciones con la sanguinolenta La Pasión de Cristo de Mel Gibson. Incluso defiende al actor australiano. "No es que él quisiera hacer una película gore, simplemente que se ha basó en las escrituras, al igual que he hecho yo. Y si te basas en las escrituras el resultado es que el cuerpo de Jesús no estaba cubierto de llagas, es que era una sola llaga", dice.

En resumen, otra gran producción 'made in Juan Andrés' con dos guitarras, violín, flauta, un cantaor como Pepe Luis May -vocalista de La Barbería del Sur-, cuatro cantaoras, tres guitarras, la bailaora Ana Royo, que hace de Satanás y que es Premio Nacional de Danza... Pero que no se le echen las feministas encima por hacer mujer a Mefistófeles. "En la Biblia era un ser ambiguo, con una cara de mujer pero sin sexo, mitad hombre y mujer". Y no faltará uno de los besos más cínicos de la historia. Será su propio sobrino, el bailaor Iván Vargas, quien entregue con un ósculo a su tío.

Y aunque algunos echen de menos mayor protagonismo del baile de Juan Andrés Maya, el bailaor explica que, pese a dar un repaso por la mayoría de los palos del flamenco,"esto es un musical". También una visión barroca sobre el martirio y muerte de Jesucristo.

La Orquesta Ciudad de Granada continúa hoy en el Auditorio Manuel de Falla con su festival dedicado a la Música para la Escena con la obra de Goethe Egmont, un drama para un héroe, con música de Beethoven.

El concierto, que tendrá lugar hoy a las 21 horas y para el que ya se han agotado las entradas, se completará con el Doble concierto para violín y violoncello de Brahms, interpretado por los solistas de la OCG Friedemann Breuninger y Arnaud Dupont.

El Egmont de Goethe ha desaparecido hace tiempo del repertorio teatral de la misma manera que la música que Beethoven escribió para la tragedia suele conocerse solamente por la magnífica obertura, pero el resto también merece ser escuchado. Todas estas obras representan una magnífica perspectiva sobre lo mejor de la música incidental en el siglo XIX.

Las distintas piezas de origen teatral de este festival se complementan con grandes obras sinfónicas y concertantes de Dvorák y Brahms.

Beethoven anduvo toda su vida obsesionado por describir en música las máscaras del héroe Egmont. Buscó en la Victoria bélica y en la condición de Emperador, buceó en la fidelidad conyugal de Leonora y en la lealtad a las leyes de Coriolano, encontró el Himno a la alegría como máxima expresión heroica del alma abatida y rindió homenaje coreográfico al gran alfarero de héroes que fue Prometeo. En su mirada al teatro no podía pasarle desapercibida la gran tarea heroica y forjadora de héroes de su admirado y coetáneo Goethe.

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